Con una extensión de 1.648.195 kilómetros cuadrados (unas tres veces España), según el Libro de Hechos de la CIA y aproximadamente 90 millones de habitantes, la República Islámica de Irán está en los dos últimos meses en boca de todos por las protestas de la gente de a pie a su gobierno autoritario y por la posterior intervención estadounidense e israelí. ¿Pero, por qué protesta la gente, por qué intervienen EEUU e Israel, por qué Irán los odia, por qué odia a los otros países del golfo Pérsico si son todos musulmanes, y sobre todo, cuáles son las raíces de Irán y del cambio que quiere la gente? No leas todo el día, muévete, pero si echas un rato conmigo, aquí te lo explico. Soy Rulhistorier y voy a cambiar un poco de tercio en esta entrada y voy a explicar las claves históricas y geopolíticas del conflicto de Irán para entenderlo.
Geografía Física
Sin entrar en detalles, aunque su territorio sea mucho más grande, hay una cosa en la que Irán se parece a España en cuestión de su geografía física, ya que su relieve se configura en torno a una meseta también. En su caso, en torno a la meseta iraní.
Historia de Irán resumida
Ahora no voy a extenderme explicando toda la Historia de Irán porque son 2.500 años o más, y nos moriríamos aquí, y ya he dicho que el objetivo de la entrada es comprender el conflicto.
La primera cultura conocida en el territorio de lo que hoy es Irán, en concreto en la frontera con Kuwait e Iraq, documentada por las listas reales de sus vecinos sumerios, es la civilización elamita (3200-539 a.C.), politeísta, es decir, con una religión de varios dioses, y con capital en Susa, en la región de Elam, hoy en ruinas. Estos no son importantes para lo que quiero explicar, pero al ser los primeros, hay que mencionarlos.
Pero lo que conformará el grueso de la composición étnica de Irán y el eje de su identidad nacional es lo que voy a explicar ahora, que sí va a ser un poco más largo:
En los siglos XVIII y XIX de nuestra era, varios lingüistas se percataron de las estrechas similitudes en palabras de idiomas que eran hablados en lugares muy distantes entre sí: el sánscrito de la India, el griego, el armenio, las lenguas germánicas como el inglés o el alemán, y el latín... Así, tras realizar varios y minuciosos estudios y comparaciones, llegaron a la conclusión de que tales similitudes no se debían a casualidad o a contactos secundarios entre sus hablantes, sino a que todas esas lenguas provenían de un tronco lingüístico común. Una lengua primigenia, a la que por su ámbito de expansión (de Islandia al norte de la India) se le llamó indoeuropea. Así se descubrió la familia de lenguas indoeuropeas, y a los pueblos que hablaban lenguas derivadas de este indoeuropeo, que sabemos que existió por esta deducción, pero que no se escribía o de momento, no se ha encontrado escrito; se les llamó, por tanto, pueblos indoeuropeos. Nosotros somos uno, el español es indoeuropeo porque viene del latín (Pujol, 2016).
Aunque ha habido mucho debate en torno a cuál era el lugar de origen desde donde se expandieron los pueblos indoeuropeos, que repito, es un concepto lingüístico, no un concepto étnico; hasta alcanzar los límites mencionados, los estudios filológicos, históricos y arqueológicos actuales han concluido que se expandieron desde dos focos: uno, la región al sur del Cáucaso (lo que hoy son Georgia, Armenia y Azerbaiyán) y desde el norte del Mar Caspio (lo que ahora es Rusia, Kazajistán) (Carvajal, 2023).
De estos pueblos de hablas derivadas del indoeuropeo, en concreto, en Irán se asentaron unos que hablaban una lengua de la que luego derivarían las lenguas iranias y muchas de la India: los indoiranios o arios. Sí, aunque el conde Arthur de Gobineau en su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, en el siglo XIX y Hitler después inspirado en él lo utilizaron para definir exclusivamente a los pueblos germánicos y a los europeos antiguos de piel blanca, los auténticos arios no son los blancos germánicos, son los iraníes, los afganos, los pakistaníes y los indios del norte de la India. Y por supuesto la raza aria, no existe porque dado lo mezclados que estamos todos y todas ya no existe la raza en el género humano (Sforza), ni por supuesto los arios eran blancos, altos, rubios y con los ojos azules, sólo hay que ver después de lo dicho a una persona iraní o india para comprobarlo. En el ensayo de Gabineau es la Biblia del racismo y sus teorías están hoy en día más que superadas, sirviendo el libro únicamente para estudiar cómo se pensaba antes y para limpiarse, sálvese a la parte.
Estos pueblos arios llegaron a la meseta iraní después del segundo milenio a.C. y en torno al 1800-1600 a.C. se dividieron en iranios e indoarios. Los indoarios se asentaron en el norte de la India y los pueblos iranios permanecieron en la meseta, a la que dieron su nombre. En efecto, Irán significa "país de los arios" porque los arios son ellos.
Muchas veces se confunden los términos musulmán y árabe, y de esta forma, en Occidente, se tiende a ver todo el mundo islámico (de religión islámica) como un todo homogéneo desde los puntos de vista étnico, cultural, religioso y lingüístico. Y, como ahora veremos, no es así.
Si bien hay ciudadanos iraníes de origen o etnia árabe, en general, los iraníes no son árabes sino que descienden en su mayoría de estos arios iranios, que, como digo, son un pueblo indoeuropeo porque hablan persa o farsi, una lengua indoeuropea. Lo que no se sabe con seguridad es desde dónde vinieron, si desde el noroeste, detrás del Cáucaso, o bajando por la costa del Mar Caspio desde la estepa rusa.
Por su parte, los árabes son un pueblo semita, es decir, originario de la península arábiga, que se quedó allí y habla árabe, una lengua semita.
A mediados del siglo VI a.C., uno de estos pueblos arios iranios consiguió crear un Estado que se convirtió en un imperio que dominaba el este de la actual Turquía y el actual Irán: los medos.
Imperio medo a mediados del siglo VI a.C. según la información del historiador griego Heródoto (Historiaweb).
En el imperio medo, había una tribu irania en el sur, en la región del Fars, que era muy rural, pero que ocupaba cargos importantes. Estos eran los persas. Uno de los emperadores medos, Astiages I, para seguir con las buenas relaciones entre ellos y sus súbditos persas, casó a su hija Mandane o Mandanae con un noble persa, Cambises. De este matrimonio nació un niño: Ciro.
Este Ciro se rebeló contra su abuelo y lo depuso quedándose él en el trono de Media, que de esta forma, al ser Ciro mitad persa, se convertía en el imperio medo-persa o Aqueménida, por el clan paterno de Ciro. El imperio medo-persa Aqueménida será el más grande conocido en esa época, sometió a multitud de pueblos y asentó las bases de la identidad iraní, que por esto se identifica como Persia y por esto logró tolerar la multiculturalidad. De este modo, Persia, -un término griego para Fars o Pars, ya que la Historia es un invento griego-, pasó de designar a una región del sur, a designar a todo el país hasta 1935 de nuestra era.
El imperio medo-persa Aqueménida en su máxima expansión (siglo V a.C.)
Al estar sometidos a los medos y luego conquistarlos, los persas adquirieron una cultura civilizada y urbana de ellos. Adoptaron la escritura de los mesopotámicos (el cuneiforme) cuando se alfabetizaron, así como el arameo de los arameos para que fuera la lengua vehicular del imperio, aunque ellos siguieron hablando persa o farsi.
En el siglo V a.C., los persas quisieron expandirse por Grecia y controlar sus riquezas. Esto dio lugar a las llamadas por la historia griega Guerras Médicas, que digo, es un invento suyo y no tenemos la versión persa, porque aunque he dicho que medos y persas pese a ser ambos arios e iranios eran pueblos diferentes, los antiguos griegos o helenos no tenían muy clara esta distinción y llamaban a los dos, a medos y a persas, medos. De ahí, guerras médicas. Los persas resultaron derrotados en las tres guerras médicas. Estas derrotas persas a manos de los griegos sentaron las bases de la diferenciación entre las culturas europea (heredera de las antiguas Grecia, Roma y el cristianismo) y asiática, así como, con el mundo griego libre del dominio persa, este pudo crear la filosofía, origen de todas las ciencias, y una de sus ciudades-Estado, Atenas, pudo crear la democracia. A raíz de las derrotas persas, Grecia (o la Hélade como los griegos la llamaban, y la llaman), se identificó con Occidente, con Europa, por eso decimos que Grecia es el origen de la civilización occidental; y Persia se identificó con Oriente, con Asia, con bárbaros (no griegos) incivilizados.
Pero el imperio Aqueménida llegó a su fin cuando, a finales del siglo IV a.C., tras vencer el rey Alejandro III de Macedonia (un reino en el norte de Grecia), al ejército persa en las batallas del río Gránico (334 a.C.) y de Issos (333 a.C), se dio cuenta de que era conquistable por completo (Monedero, 2021), -ya que en un principio el objetivo de la campaña de Alejandro, que reunió a casi todos los Estados griegos bajo el mando macedónico, era castigar la destrucción de los templos griegos que habían hecho los persas en las guerras médicas y devolver a la esfera helénica a las ciudades-Estado griegas del este del Mar Egeo (en lo que ahora es Turquía), que pertenecían a Persia...por voluntad propia-. Alejandro, conocido como Alejandro Magno, volvió a vencer a los persas en la batalla de Gaugamela (331 a. C.), quemó Persépolis y esclavizó, asesinó o violó a sus habitantes para vengar la destrucción de templos griegos por los persas y se hizo con el control del imperio persa en el 329 a.C. Se iniciaba así el dominio griego macedonio en Persia.

Ruinas de Persépolis (Irán), ciudad destruida por Alejandro Magno y los griegos en el 330 a.C.
Por causas aún no conocidas con exactitud, y después de haber incorporado a su imperio macedonio las tierras del valle del Indo (en Pakistán) y del noroeste de la India, Alejandro Magno murió por fiebres muy altas en torno al 17 de junio del 323 a.C. en Babilonia, donde había establecido su nueva capital, un mes antes de cumplir los 33 años.
Aunque la primera esposa de Alejandro, una irania, Roxana, estaba embarazada cuando él murió y más tarde dio a luz a un niño, el muchacho fue envenenado cuando tenía 13 años, junto con su madre, por uno de los generales de Alejandro, Casandro, para mantener su poder en Grecia. Así como también fue asesinado su otro posible hijo, el ilegítimo Heracles, tenido con su amante greco-persa Barsine.
Dos años después de la muerte de Alejandro, sus generales se repartieron su imperio y Persia quedó en manos de Seleuco, un general griego macedonio como Alejandro. Seleuco fundó la dinastía seleúcida, por lo que los griegos macedonios siguieron gobernando Persia hasta el año 247 a.C. A los seleúcidas los derrocaron los partos, un pueblo iranio de las estepas de nordeste de Irán y del Caspio, y a los partos, les derrocaron los persas Sasánidas, y ambos, partos y persas fueron enemigos de Roma (la cual, en época Sasánida ya sólo conservaba su parte oriental, el imperio romano de Oriente o Bizantino, con capital en Constantinopla, antes llamada Bizancio, -de ahí lo de Bizantino-, y ahora Estambul.
Precisamente, el deseo de los romanos de expandir sus rutas comerciales, las cuales tuvieron que cambiar por controlar Persia los sasánidas y los etíopes cristianos, como los romanos, y los árabes yemeníes el mar Rojo, así como los primeros turcos controlaban las estepas de Asia central; fue lo que llevó a dichos romanos a ver en la península arábiga, al sur de ellos y de Persia, a su nuevo mercado principal. Aunque los árabes eran comerciantes, no tenían Estados sino sociedades tribales y eran politeístas, este contexto sumado a la influencia de religiones monoteístas como el judaísmo (algunos yemeníes eran judaizantes) y el cristianismo, es lo que hace que en torno al 610 d.C. un mercader de la ciudad árabe de La Meca, de la tribu de los qurayshíes, Mohamed, o Muhammad, es decir, Mahoma, tuvo las primeras revelaciones de Alá (nombre árabe de Dios) en una cueva. De esta manera, nació el otro rasgo distintivo de Irán junto con las raíces arias, el islam (Ayguadé, 2016).
A Mahoma le fue revelado el siguiente testimonio: "No hay más dios que Alá y tú serás su profeta". Nacía así una nueva religión monoteísta, el islam, y sus fieles, los musulmanes. Porque musulmán no es un término étnico, sino religioso, se refiere a la persona de fe islámica. Por lo tanto, se puede ser musulmán sin ser árabe, como por ejemplo, la mayoría de los iraníes que son musulmanes, pero ya hemos visto que no son árabes.
Mahoma y la comunidad musulmana (Umma) crecieron cada vez hasta controlar toda la península arábiga y ser casi todos los árabes musulmanes para el año en que murió, el 632 d.C. Su muerte abrió un debate sobre quién debía sucederle como líder de la Umma, si los mejores musulmanes con independencia de tener lazos sanguíneos o familiares con él, o por el contrario, sus familiares y en concreto, su yerno y primo Alí.
Estas disputas dieron lugar a la principal división del islam, que se mantiene en la actualidad: los que creen que el sucesor de Mahoma debe ser el más preparado de entre los musulmanes son los suníes (la mayoría del mundo musulmán o islámico) y los que creen que debe ser un descendiente de Mahoma o de su primo Alí son los chiíes o chiítas. Persia fue conquistada por el Califato árabe islámico en el 654 d.C. por Uthmán, familiar de Mahoma.
De esta manera, Persia quedaba incorporada al mundo islámico hasta el día de hoy. Pero los primeros musulmanes iranios fueron mayoritariamente suníes. Durante el dominio árabe de Persia (por eso, hay algunos iraníes de origen árabe que descienden de este periodo), la cultura vivió un auge sin precedentes y fue precisamente su contacto con Persia, heredera de un imperio y una gran civilización, lo que hizo que los árabes adoptasen formas de gobierno estatales en lugar de tribales.
Con el dominio árabe y por tanto, musulmán, Persia no sólo se islamizó, sino que también, primero con los Omeyas (que, por cierto, son quienes fundan Al-Ándalus) y luego con los Abasíes, se produjo un intercambio cultural quizá con el único precedente en el gobierno griego. Este auge cultural daría lugar a creaciones literarias como los cuentos de Las mil y una noches en donde la princesa Sherezade o Alí Baba viven en Persia. Y los persas adoptaron el alfabeto árabe para escribir su idioma persa o farsi.
Pero en el seno del imperio abasí había divisiones entre facciones, sumadas a la dicha entre suníes y chiíes, por lo que el califato se acabó dividiendo en distintos emiratos (reinos más pequeños) con poderes propios. Al independizarse de los árabes, Persia estuvo gobernada por: Tahiríes, Samaníes, Saffaridas y Búyidas, todos iranios, aunque el profesor Alberto Serrano López a los Búyidas los considera turcos (2003). Hablando de turcos, estos pueblos túrcicos vivían en las estepas de Asia Central (en lo que en la actualidad son Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y el noroeste de China). El califato Abasí llegó hasta el río Sir Daria, en Asia central, donde vivían los pueblos túrcicos, y si bien durante su apogeo, los abasíes les expulsaron de sus dominios, al iniciarse la desintegración del califato, los califas abasíes comenzaron a contratar a soldados turcos de estos pueblos como mercenarios, es decir, como tropas que no son las oficiales pero que trabajan por dinero. Gracias a este contacto con la cultura musulmana, los pueblos túrcicos abandonaron paulatinamente, poco a poco, su religión y se fueron convirtiendo al islam.
El caso es que a los Samaníes o Samánidas en Persia oriental les sucedieron los Gaznávidas, una dinastía de origen turco ya musulmana pero que adoptó la cultura persa, durante la cual el poeta persa Fedrusí compuso el Shahnamé, la historia de todos los reyes persas desde los Sasánidas novelada y presentando a alguno como persa, como Alejandro, que ya hemos visto que no lo era. Pero estos Gaznávidas serían conquistados por otros turcos que aprovecharon la debilidad de estos Estados y se hicieron con el poder en Persia, acabando también casi definitivamente con el Califato Abasí al entrar en Bagdad en el 1055: los Selyúcidas, por su líder Selyuk.
Tras periodos de división en Estados resultado de la caída Selyúcida, Irán será reunificado por el imperio corasmio, este último, fundado por mamelucos (mercenarios turcos) iranizados y quien acabaría dominando a los demás Estados y por lo tanto, todo Irán en el 1218.
Más tarde, y tras periodos de dominio mongol y de división en Estados tras la caída de los mongoles, en 1471 Irán occidental es conquistado por otros turcos, los llamados de Ovejas negras, que eran azeríes. Y en el siglo XVI, otros azeríes, también turcos persianizados o iranizados, los Safávidas, lograron reunificar Persia/Irán tras casi mil años de dominación extranjera y de división en Estados más pequeños. Aunque Ismail, el fundador de la dinastía Safávida, era de origen étnico mixto, tenía ascendencia turcomana, kurda (los kurdos son un pueblo iranio), griega del mar Negro y georgiana, sus miembros se sentían muy identificados con la cultura persa y además, eran fervorosos chiítas.
Antes, más arriba, cuando he empezado a hablar del islam, he dicho que a la muerte de Mahoma, por disputas, la Umma (la comunidad islámica o musulmana, como se la quiera llamar) se dividió en dos ramas principales según la creencia sobre quién debe ser el sucesor de Mahoma como profeta de la comunidad. Muchas veces los occidentales decimos que el "problema" de Irán, del Irán actual, es que es una teocracia, que el poder emana de Alá (Dios), es decir, que la política va de la mano con la religión, que no hay una separación "Iglesia-Estado" y, por tanto, su sociedad no está secularizada (una sociedad civil no influenciada por la religión).
Se debe entender que en el islam, política y religión no pueden separarse porque así lo dice El Corán, el libro sagrado del islam que recoge la palabra de Alá (Dios) a través de Mahoma. De la división que surge en el islam, como los Safávidas eran musulmanes chiítas, oficializaron este culto ya para siempre en Irán desde el siglo XVI. Antes de ellos, chiítas y suníes convivían en paz en Persia/Irán. Pero con esto, el imperio safávida empieza a convertir a los sunitas de su territorio en chiítas, o si no, los expulsa al vecino imperio turco otomano, o directamente, los mata.
Y es que el imperio turco otomano había surgido a finales del siglo XIII como una escisión de los dominios del imperio Selyúcida en Anatolia (la Turquía asiática) y en el siglo XVI empezó a rivalizar con este imperio iranio safávida, precisamente, porque si los safávidas instituyeron el islam chií como religión oficial en su Estado, los turcos otomanos hicieron lo mismo con el islam suní en el suyo. Así, millones de chiítas fueron enviados a Persia desde territorio otomano. Ahora hay que hacer un pequeño paréntesis y dar un salto atrás:
En el siglo VII d.C., en medio de las disputas sobre quién debía suceder a Mahoma a su muerte, finalmente, su suegro Abu Bakar se impuso al primo y yerno de Mahoma, Alí. De la descendencia de Abu Bakar surgiría la dinastía Omeya que he dicho antes, cuyo segundo califa —el califa era la máxima autoridad religiosa en los Estados musulmanes suníes—, Yazid I, llegó al trono en medio de una situación de caos político y corrupción. Huseín Bin Alí, nieto y último descendiente directo en aquella época vivo de Mahoma, consideraba que Yazid I había usurpado el trono, por lo que preparó una insurrección y un ejército para derrocar al Califato Omeya.
Pero Yazid I, con un ejército muy superior en número, logró derrotarle y matarlo en la batalla de Kerbala, el 10 de octubre del año 680 d.C. Claro, si los chiíes piensan que debe de suceder a Mahoma un pariente sanguíneo y los Omeyas acaban de asesinar al que quedaba, para ellos, esto fue una ofensa muy grande por parte de los Omeyas y en general, de los suníes. En el año 622, Mahoma huyó de la Meca a Medina porque todavía el islam era minoritario, sólo eran musulmanes en aquel año su familia, sus allegados y poco más. Esta huida marca el año 1 del calendario islámico, que siguen todos los musulmanes, suníes y chiítas. Según el calendario islámico, el mes de octubre es el mes 1, por lo que el día del asesinato de Husein (un martirio, la muerte de un santo por su fe, para los chiíes) es el día de Ashura para ellos (Rubio, 2025; Ayguadé, 2016).
A partir de este día, millones de chiíes o chiítas hacen la peregrinación al santuario de Husein en Kerbala, donde están enterrados sus restos y le rinden culto con poemas y ofrendas conmemorando su martirio. Así pues, ya tenemos las patas del taburete iraní: son étnica y lingüísticamente arios, no semitas; hablan persa aunque lo escriban en letras arábigas, y son musulmanes pero chiíes, no suníes.
De aquí se deduce que el imperio Safávida tuvo muchas guerras de religión con el imperio otomano, y estas son el origen en parte, de la actual guerra en Irán, de la actual guerra en Siria, de la actual guerra en Irak y de la continuidad de la división del mundo islámico en la actualidad entre suníes y chiíes (Tobalina, 2016).
Resultado de todas estas dinastías y conquistas, que por las he puesto aunque el texto me quede más largo, léedlo en varios días, el cosmopolitismo, la convivencia de distintas etnias, que comenzó con el imperio Aqueménida en Irán continuó, y a día de hoy así sigue siendo, es decir, al igual que China, Irán, al ser heredero de imperios multiétnicos empezando por el milenario Aqueménida, se ha vuelto un Estado multinacional, multiétnico:
Actualmente, en Irán encontramos: pueblos iranios, descendientes de los arios asentados en la Antigüedad (persas, luros, kurdos, baluchíes, talises, guilakíes, mazandaraníes, tats), pueblos túrcicos, descendientes de los túrcicos venidos en la Edad Media y de los inmigrantes del imperio otomano chiíes de origen túrcico (turcomanos y kashgais), los azeríes, que a pesar de tener su propio Estado, ocupan el noroeste de Irán también, y en su caso son iranios de origen pero mezclados con túrcicos y de lengua túrcica; pueblos semitas (árabes descendientes de los que trajeron el islam, asirios y judíos asentados en época Aqueménida) y pueblos caucásicos (georgianos, circasianos y armenios, de cuando la zona de detrás del Cáucaso era parte del imperio safávida y de los armenios que llegaron huyendo del genocidio de los turcos otomanos en la Primera Guerra Mundial a principios del siglo XX) (Merino, 2024)
Volviendo al Irán más reciente después de este inciso, a mediados del siglo XVIII la dinastía Safávida entró en decadencia y un rehén de los Safávidas de origen túrcico de la familia de los Qayar o Qayaríes, Agha Muhammad, se liberó y consiguió partidarios, y de esta manera logró deponer a los Safávidas en 1779.
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