Con una extensión de 1.648.195 kilómetros cuadrados (unas tres veces España), según el Libro de Hechos de la CIA y aproximadamente 90 millones de habitantes, la República Islámica de Irán está en los dos últimos meses en boca de todos por las protestas de la gente de a pie a su gobierno autoritario y por la posterior intervención estadounidense e israelí. ¿Pero, por qué protesta la gente, por qué intervienen EEUU e Israel, por qué Irán los odia, por qué odia a los otros países del golfo Pérsico si son todos musulmanes, y sobre todo, cuáles son las raíces de Irán y del cambio que quiere la gente? No leas todo el día, muévete, pero si echas un rato conmigo, aquí te lo explico. Soy Rulhistorier y voy a cambiar un poco de tercio en esta entrada y voy a explicar las claves históricas y geopolíticas del conflicto de Irán para entenderlo.
Geografía Física
Sin entrar en detalles, aunque su territorio sea mucho más grande, hay una cosa en la que Irán se parece a España en cuestión de su geografía física, ya que su relieve se configura en torno a una meseta también. En su caso, en torno a la meseta iraní.
Historia de Irán resumida
Ahora no voy a extenderme explicando toda la Historia de Irán porque son 2.500 años o más, y nos moriríamos aquí, y ya he dicho que el objetivo de la entrada es comprender el conflicto.
La primera cultura conocida en el territorio de lo que hoy es Irán, en concreto en la frontera con Kuwait e Iraq, documentada por las listas reales de sus vecinos sumerios, es la civilización elamita (3200-539 a.C.), politeísta, es decir, con una religión de varios dioses, y con capital en Susa, en la región de Elam, hoy en ruinas. Estos no son importantes para lo que quiero explicar, pero al ser los primeros, hay que mencionarlos.
Pero lo que conformará el grueso de la composición étnica de Irán y el eje de su identidad nacional es lo que voy a explicar ahora, que sí va a ser un poco más largo:
En los siglos XVIII y XIX de nuestra era, varios lingüistas se percataron de las estrechas similitudes en palabras de idiomas que eran hablados en lugares muy distantes entre sí: el sánscrito de la India, el griego, el armenio, las lenguas germánicas como el inglés o el alemán, y el latín... Así, tras realizar varios y minuciosos estudios y comparaciones, llegaron a la conclusión de que tales similitudes no se debían a casualidad o a contactos secundarios entre sus hablantes, sino a que todas esas lenguas provenían de un tronco lingüístico común. Una lengua primigenia, a la que por su ámbito de expansión (de Islandia al norte de la India) se le llamó indoeuropea. Así se descubrió la familia de lenguas indoeuropeas, y a los pueblos que hablaban lenguas derivadas de este indoeuropeo, que sabemos que existió por esta deducción, pero que no se escribía o de momento, no se ha encontrado escrito; se les llamó, por tanto, pueblos indoeuropeos. Nosotros somos uno, el español es indoeuropeo porque viene del latín (Pujol, 2016).
Aunque ha habido mucho debate en torno a cuál era el lugar de origen desde donde se expandieron los pueblos indoeuropeos, que repito, es un concepto lingüístico, no un concepto étnico; hasta alcanzar los límites mencionados, los estudios filológicos, históricos y arqueológicos actuales han concluido que se expandieron desde dos focos: uno, la región al sur del Cáucaso (lo que hoy son Georgia, Armenia y Azerbaiyán) y desde el norte del Mar Caspio (lo que ahora es Rusia, Kazajistán) (Carvajal, 2023).
De estos pueblos de hablas derivadas del indoeuropeo, en concreto, en Irán se asentaron unos que hablaban una lengua de la que luego derivarían las lenguas iranias y muchas de la India: los indoiranios o arios. Sí, aunque el conde Arthur de Gobineau en su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, en el siglo XIX y Hitler después inspirado en él, utilizaron el término ario para definir exclusivamente a los pueblos germánicos y a los europeos antiguos de piel blanca, los auténticos arios no son los blancos germánicos, son los iraníes, los afganos, los pakistaníes y los indios del norte de la India. Y por supuesto la raza aria, no existe porque dado lo mezclados que estamos todos y todas ya no existe la raza en el género humano (Sforza), ni por supuesto los arios eran blancos, altos, rubios y con los ojos azules, sólo hay que ver después de lo dicho a una persona iraní o india para comprobarlo. El ensayo de Gabineau es la Biblia del racismo y sus teorías están hoy en día más que superadas, sirviendo el libro únicamente para estudiar cómo se pensaba antes y para limpiarse, sálvese a la parte.
Estos pueblos arios llegaron a la meseta iraní después del segundo milenio a.C. y en torno al 1800-1600 a.C. se dividieron en iranios e indoarios. Los indoarios se asentaron en el norte de la India y los pueblos iranios permanecieron en la meseta, a la que dieron su nombre. En efecto, Irán significa "país de los arios" porque los arios son ellos.
Muchas veces se confunden los términos musulmán y árabe, y de esta forma, en Occidente, se tiende a ver todo el mundo islámico (de religión islámica) como un todo homogéneo desde los puntos de vista étnico, cultural, religioso y lingüístico. Y, como ahora veremos, no es así.
Si bien hay ciudadanos iraníes de origen o etnia árabe, en general, los iraníes no son árabes sino que descienden en su mayoría de estos arios iranios, que, como digo, son un pueblo indoeuropeo porque hablan persa o farsi, una lengua indoeuropea. Lo que no se sabe con seguridad es desde dónde vinieron, si desde el noroeste, detrás del Cáucaso, o bajando por la costa del Mar Caspio desde la estepa rusa.
Por su parte, los árabes son un pueblo semita, es decir, originario de la península arábiga, que se quedó allí y habla árabe, una lengua semita.
A mediados del siglo VI a.C., uno de estos pueblos arios iranios consiguió crear un Estado que se convirtió en un imperio que dominaba el este de la actual Turquía y el actual Irán: los medos.
Imperio medo a mediados del siglo VI a.C. según la información del historiador griego Heródoto (Historiaweb).
En el imperio medo, había una tribu irania en el sur, en la región del Fars, que era muy rural, pero que ocupaba cargos importantes. Estos eran los persas. Uno de los emperadores medos, Astiages I, para seguir con las buenas relaciones entre ellos y sus súbditos persas, casó a su hija Mandane o Mandanae con un noble persa, Cambises. De este matrimonio nació un niño: Ciro.
Este Ciro se rebeló contra su abuelo y lo depuso quedándose él en el trono de Media, que de esta forma, al ser Ciro mitad persa, se convertía en el imperio medo-persa o Aqueménida, por el clan paterno de Ciro. El imperio medo-persa Aqueménida será el más grande conocido en esa época, sometió a multitud de pueblos y asentó las bases de la identidad iraní, que por esto se identifica como Persia y por esto logró tolerar la multiculturalidad. De este modo, Persia, -un término griego para Fars o Pars, ya que la Historia es un invento griego-, pasó de designar a una región del sur, a designar a todo el país hasta 1935 de nuestra era.
El imperio medo-persa Aqueménida en su máxima expansión (siglo V a.C.)
Durante la época del imperio aqueménida tuvieron lugar las llamadas Guerras Médicas entre los persas y algunas ciudades-Estado griegas, ya que los griegos no distinguían entre medos y persas y les llamaban a todos medos. Estas guerras, en el siglo V a.C., se saldaron con victorias griegas y asentaron la división cultural entre el oriente y el occidente, ya que la base de nuestra cultura occidental actual es la cultura griega antigua, sobre todo la democracia, que Atenas desarrolló al vencer a los persas y reconstruirse. Es por el resultado de las guerras por lo que europeos y asiáticos tenemos culturas diferentes.
Aproximadamente un siglo y medio después, Alejandro Magno, un rey griego del Reino de Macedonia (en el norte de Grecia), conquistó el imperio aqueménida, lo anexionó a Macedonia, e intentó fusionar las culturas orientales con la griega, pero murió de una enfermedad en el 323 a.C. con casi 33 años y su hijo fue asesinado, por lo que no le sucedió. Sus sucesores, sus generales, no compartían con él este ideal de fusión cultural, porque consideraban que las culturas bárbaras (no griegas) eran inferiores a la griega, por lo que esta división cultural entre oriente y occidente se mantiene hasta la actualidad. Esto es importante para ellos porque, pese a ser musulmanes, el gobierno iraní se considera también heredero del imperio aqueménida y en su mente, siguen identificándose con Oriente. Así por ejemplo, el emperador persa se denominaba Shahanshah (rey de reyes en persa, porque su imperio era el más extenso de la época) y ese título, es el que le dan los reyes magos a Jesús cuando le visitan al nacer, por eso hay una película que se llama Rey de reyes, porque aunque el imperio persa en tiempos de Jesús ya no existía, lo llaman así por ser honorífico, por herencia, porque el gran imperio que había habido ahí en el Levante Mediterráneo antes que Roma era Persia y porque los reyes magos son de oriente porque eran persas. Los magos en la sociedad persa eran gente con conocimientos científicos (astrónomos, etcétera). Lo que ocurre, es que en los siglos XV y XVI, cuando se conocieron más zonas del mundo, para resaltar la divinidad de Jesús, reformularon el relato y asignaron a cada mago un continente al que representar y desde el que venir (Melchor, Europa; Gaspar, Asia; y Baltasar, África, por eso lo pusieron negro) pero en el Nuevo Testamento original, los tres reyes magos eran persas (Caparrós, 2021). En resumen, Irán tiene muy arraigada su identidad como Oriente.
Al gobierno griego del imperio persa (329 a.C. - 247 a.C.), le sucedió el imperio parto (247 a.C. - 226 d.C.), los partos eran un pueblo no persa pero también iranio, del nordeste, al término de la época Parta, en el 226 d.C., los persas recuperaron el control del país de la mano de la dinastía Sasánida, esta, como los gobernantes anteriores, los partos; fue enemiga de Roma (la cual, en época Sasánida ya sólo conservaba su parte oriental, el imperio romano de Oriente o Bizantino, con capital en Constantinopla, antes llamada Bizancio, -de ahí lo de Bizantino-, y ahora Estambul).
Precisamente, el deseo de los romanos de expandir sus rutas comerciales, las cuales tuvieron que cambiar por controlar Persia los sasánidas y los etíopes y los árabes yemeníes el mar Rojo, así como los primeros turcos controlaban las estepas de Asia central; fue lo que llevó a dichos romanos a ver en la península arábiga, al sur de ellos y de Persia, a su nuevo mercado principal. Aunque los árabes eran comerciantes, no tenían Estados sino sociedades tribales y eran politeístas, este contexto, sumado a la influencia de religiones monoteístas como el judaísmo (algunos yemeníes eran judaizantes) y el cristianismo, es lo que hizo que en torno al 610 d.C. un mercader de la ciudad árabe de La Meca, de la tribu de los qurayshíes, Mohamed, o Muhammad, es decir, Mahoma, tuviera las primeras revelaciones de Alá (nombre árabe e iranio de Dios) en una cueva. De esta manera, nació el otro rasgo distintivo de Irán junto con las raíces arias, el islam (Ayguadé, 2016).
A Mahoma le fue revelado el siguiente testimonio: "No hay más dios que Alá y tú serás su profeta". Nacía así una nueva religión monoteísta, el islam, y sus fieles, los musulmanes. Porque musulmán no es un término étnico, sino religioso, se refiere a la persona de fe islámica. Por lo tanto, se puede ser musulmán sin ser árabe, como por ejemplo, la mayoría de los iraníes que son musulmanes, pero ya hemos visto que no son árabes.
Mahoma y la comunidad musulmana (Umma) crecieron cada vez hasta controlar toda la península arábiga y ser casi todos los árabes musulmanes para el año en que murió, el 632 d.C. Su muerte abrió un debate sobre quién debía sucederle como líder de la Umma, si los mejores musulmanes con independencia de tener lazos sanguíneos o familiares con él, o por el contrario, sus familiares y en concreto, su yerno y primo Alí.
Estas disputas dieron lugar a la principal división del islam, que se mantiene en la actualidad: los que creen que el sucesor de Mahoma debe ser el más preparado de entre los musulmanes son los suníes (la mayoría del mundo musulmán o islámico) y los que creen que debe ser un descendiente sanguíneo de Mahoma o de su primo Alí son los chiíes o chiítas. Persia fue conquistada por el Califato árabe islámico en el 654 d.C. por Uthmán, familiar de Mahoma.
De esta manera, Persia quedaba incorporada al mundo islámico hasta el día de hoy. Pero los primeros musulmanes iranios fueron mayoritariamente suníes. Durante el dominio árabe de Persia (por eso, hay algunos iraníes de origen árabe que descienden de este periodo), la cultura vivió un auge sin precedentes y fue precisamente su contacto con Persia, heredera de un imperio y una gran civilización, lo que hizo que los árabes adoptasen formas de gobierno estatales en lugar de tribales.
Con el dominio árabe y, por tanto, musulmán, Persia, no sólo se islamizó, sino que también, primero con los Omeyas (que, por cierto, son quienes fundan Al-Ándalus) y luego con los Abasíes, se produjo un intercambio cultural quizá con el único precedente en el gobierno griego. Este auge cultural daría lugar a creaciones literarias como los cuentos de Las mil y una noches en donde la princesa Sherezade o Alí Baba viven en Persia. Y los persas adoptaron la escritura árabe para escribir su idioma persa o farsi.
Pero en el seno del imperio abasí había divisiones entre facciones, sumadas a las ya existentes entre suníes y chiíes, por lo que el califato se dividió en distintos emiratos (reinos más pequeños) con poderes propios. Al independizarse de los árabes, Persia estuvo gobernada por Tahiríes, Samaníes, Saffaridas y Búyidas, todos iranios, aunque el profesor Alfredo López Serrano a los Búyidas los considera turcos (2003). Hablando de turcos, estos pueblos túrcicos, mejor dicho, vivían en las estepas de Asia Central (en lo que actualmente son Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y el noroeste de China). El califato Abasí llegó hasta el río Sir Daria, en Asia Central, donde vivían los pueblos túrcicos. Durante el apogeo abasí los túrcicos fueron expulsados de sus dominios, pero al iniciarse la desintegración del califato, los califas abasíes comenzaron a contratar a soldados túrcicos de estos pueblos como mercenarios, es decir, como tropas que no son las oficiales, pero que trabajan por dinero. Gracias a este contacto con la cultura musulmana, los pueblos túrcicos abandonaron paulatinamente su religión y se fueron convirtiendo al islam (Ayguadé, 2016; López, 2003). Resultado de esto habrá gente en Irán de origen turco, incluso dinastías imperiales como la safávida parcialmente o la Qajar.
Pero el episodio que va a marcar con más profundidad otro de los rasgos de la identidad del Irán actual es el siguiente: en el siglo XVI, los mencionados Safávidas, turcos iranizados, lograron reunificar Persia/Irán tras casi mil años de dominación extranjera y de división en Estados más pequeños. Aunque Ismail, el fundador de la dinastía Safávida, era de origen étnico mixto, tenía ascendencia turcomana, kurda (los kurdos son un pueblo iranio), griega del mar Negro y georgiana, sus miembros se sentían muy identificados con la cultura persa y además, eran fervorosos chiítas.
Antes, más arriba, cuando he empezado a hablar del islam, he dicho que a la muerte de Mahoma, por disputas, la Umma (la comunidad islámica o musulmana, como se la quiera llamar) se dividió en dos ramas principales según la creencia sobre quién debe ser el sucesor de Mahoma como profeta de la comunidad. Muchas veces los occidentales decimos que el "problema" de Irán, del Irán actual, es que es una teocracia, que el poder emana de Alá (Dios), es decir, que la política va de la mano con la religión, que no hay una separación "Iglesia-Estado" y, por tanto, su sociedad no está secularizada (una sociedad civil no influenciada por la religión).
Se debe entender que en el islam, política y religión no pueden separarse porque así lo dice El Corán, el libro sagrado del islam que recoge la palabra de Alá (Dios) a través de Mahoma. De la división que surge en el islam, como los Safávidas eran musulmanes chiítas, oficializaron este culto en Irán desde el siglo XVI. Antes de ellos, chiítas y suníes convivían en paz en Persia/Irán. Pero con esto, el imperio safávida empieza a convertir a los sunitas de su territorio en chiítas, o si no, los expulsa al vecino imperio turco otomano, o directamente, los mata (Tobalina, 2016).
Y es que el imperio turco otomano había surgido a finales del siglo XIII en Anatolia (la Turquía asiática) y en el siglo XVI empezó a rivalizar con este imperio iranio safávida, precisamente, porque los safávidas instituyeron el islam chií como religión oficial en su Estado, los turcos otomanos hicieron lo mismo con el islam suní en el suyo. Así, millones de chiítas fueron enviados a Persia desde territorio otomano. Ahora hay que hacer un pequeño paréntesis y dar un salto atrás:
En el siglo VII d.C., en medio de las disputas sobre quién debía suceder a Mahoma a su muerte, finalmente, su suegro Abu Bakar se impuso al primo y yerno de Mahoma, Alí. De la descendencia de Abu Bakar surgiría la dinastía Omeya que he dicho antes, cuyo segundo califa —el califa era la máxima autoridad religiosa en los Estados musulmanes suníes—, Yazid I, llegó al trono en medio de una situación de caos político y corrupción. Huseín Bin Alí, nieto y último descendiente directo en aquella época vivo de Mahoma, consideraba que Yazid I había usurpado el trono, por lo que preparó una insurrección y un ejército para derrocar al Califato Omeya.
Pero Yazid I, con un ejército muy superior en número, logró derrotarle y matarlo en la batalla de Kerbala, el 10 de octubre del año 680 d.C. Claro, si los chiíes piensan que debe de suceder a Mahoma un pariente sanguíneo y los Omeyas acaban de asesinar al que quedaba, para ellos, esto fue una ofensa muy grande por parte de los Omeyas y en general, de los suníes. En el año 622, Mahoma huyó de la Meca a Medina porque todavía el islam era minoritario, sólo eran musulmanes en aquel año su familia, sus allegados y poco más. Esta huida marca el año 1 del calendario islámico, que siguen todos los musulmanes, suníes y chiítas. Según el calendario islámico, el mes de octubre es el mes 1, por lo que el día del asesinato de Husein (un martirio, la muerte de un santo por su fe, para los chiíes) es el día de Ashura para ellos (Rubio, 2025; Ayguadé, 2016).
A partir de este día, millones de chiíes o chiítas hacen la peregrinación al santuario de Husein en Kerbala, donde están enterrados sus restos y le rinden culto con poemas y ofrendas conmemorando su martirio. Así pues, ya tenemos las patas del taburete iraní: son étnica y lingüísticamente arios, no semitas; hablan persa aunque lo escriban en letras arábigas, y son musulmanes pero chiíes, no suníes.
De aquí se deduce que el imperio Safávida tuvo muchas guerras de religión con el imperio otomano, y estas son el origen en parte de la actual guerra en Irán, de la actual guerra en Siria, de la actual guerra en Irak y de la continuidad de la división del mundo islámico en la actualidad entre suníes y chiíes (Tobalina, 2016).
Resultado de todas estas dinastías y conquistas, que por esto las he puesto aunque el texto me quede más largo, léedlo en varios días, el cosmopolitismo, la convivencia de distintas etnias, que comenzó con el imperio Aqueménida en Irán continuó, y a día de hoy así sigue siendo, es decir, al igual que China, Irán, al ser heredero de imperios multiétnicos empezando por el milenario Aqueménida, se ha vuelto un Estado multinacional, multiétnico:
Actualmente, en Irán encontramos: pueblos iranios, descendientes de los arios asentados en la Antigüedad (persas -entre el 40 y el 61 % de la población-, luros, kurdos, baluchíes, talises, guilakíes, mazandaraníes, tats), pueblos túrcicos, descendientes de los túrcicos venidos en la Edad Media y de los inmigrantes del imperio otomano chiíes de origen túrcico (turcomanos y kashgais), los azeríes, que a pesar de tener su propio Estado, ocupan el noroeste de Irán también, y en su caso son iranios de origen pero mezclados con túrcicos y de lengua túrcica; pueblos semitas (árabes descendientes de los que trajeron el islam; asirios y judíos asentados en época Aqueménida) y pueblos caucásicos (georgianos, circasianos y armenios, de cuando la zona de detrás del Cáucaso era parte del imperio safávida y de los armenios que llegaron huyendo del genocidio de los turcos otomanos en la Primera Guerra Mundial a principios del siglo XX) (Merino, 2024).
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| Mapa actual de Irán con su distribución étnica (2024) |
Volviendo al Irán más reciente después de este inciso, a mediados del siglo XVIII la dinastía Safávida entró en decadencia y tras los gobiernos de las dinastías hotak (afgana) y Afshárida (turcomana iranizada), en las que la rama suní del islam volvió a imponerse como la religión dominante, el chiísmo volvió a imponerse con los derrocadores de los afsháridas, los Zand, de origen iranio y ya será definitivo, a partir de ellos Persia (Irán) fue un Estado chií. Los Zand fueron derrocados por un hombre castrado (eunuco), Aga Muhammad Khan, de la tribu turca Qajar o qajarí.
Durante el reinado del último de estos qajaríes, el shah Ahmad Qajar, aunque Alejandro Magno y los griegos ya habían descubierto algunos sin saber qué era (Lane Fox, 2007), se descubrieron en Persia varios yacimientos de petróleo. Y justo en ese momento, que era la transición de la primera a la segunda revolución industrial, la economía estaba globalizada y los británicos querían abandonar el uso del carbón y sustituirlo por el del petróleo, a consecuencia de este descubrimiento, las grandes potencias económicas del momento, en concreto, el imperio ruso, al otro lado del Caspio y que hacía frontera con Persia por la región de detrás del Cáucaso, en aquel momento rusa tras arrebatársela a Persia en una guerra; y el imperio británico, empezaron a mirar a Persia con intereses más allá de lo exótico, también imperialistas (es decir, querían parte del petróleo persa).
Los Qajar cedieron los derechos sobre el petróleo persa a la Anglo-Persian Oil Company, por la que los británicos se llevaban una parte del petróleo. Esto no sentó nada bien al pueblo, que veía como un bien tan preciado que podía ayudar en el ya iniciado desarrollo y occidentalización de Persia; no era para el beneficio de sus ciudadanos, sino de extranjeros. Esto hizo estallar revueltas por todo el país y, en 1926, para acallarlas, los británicos dieron el poder a Reza Pahlavi, un general de etnia irania mazandaraní que comandaba la guardia cosaca persa (Tobalina, 2016). La gente en Persia no usaba apellidos, pero una ley obligó a usarlos (Rubio, 2025).
Como Reza no era de origen regio, se puso Pahlavi porque Pahlavi era el nombre del idioma persa que se hablaba en época sasánida, para sonar más histórico, y precisamente por este complejo de legitimidad, quiso retrotraerse a las glorias de los imperios preislámicos de Persia: el Aqueménida y el Sasánida. Por esto, como el imperio aqueménida había aglutinado a una diversidad de pueblos y en Persia no todos eran ni son de etnia persa, ya digo, él no lo era, para no herir las sensibilidades de los iraníes no persas, en 1930 Reza Pahlavi cambió el nombre del país de Persia a Irán, que ya he dicho lo que significa, también para que tuviera más reconocimiento internacional, pues al igual que estaban haciendo los últimos Qajar, los Pahlavi querían modernizar Irán, tal y como había hecho Mustafá Kemal "Atatürk" (el padre de la nación turca) al crear la vecina República de Turquía tras la I Guerra Mundial, al que Reza admiraba.
Es por esto que Reza lo hizo: fundó universidades, a las chicas les prohibió usar el velo, construyó ferrocarriles, mejoró la industria y la tasa de alfabetización, pero todo esto lo hizo a costa de un régimen autoritario y sin libertad de crítica y de expresión para sus ciudadanos. La policía secreta iraní, la SAVAK, era brutal, torturaba y mataba a gente disidente con el Shah. Es decir, Reza Pahlavi era un déspota ilustrado, gobernaba para mejorar la vida del pueblo, pero sin contar con la opinión del pueblo. En la II Guerra Mundial, en parte porque los nazis tenían la teoría, hoy superada, de que los iraníes eran arios de origen germano que migraron a Irán, y por tanto, para los nazis eran un pueblo hermano y a su vez a los iraníes no les disgustaba eso de que los nazis pusieran en valor la raza aria, a la que la mayoría de los iraníes pertenecen (en aquella época se creía en la división de la humanidad en razas); en 1941, Reza Pahlavi acercó posturas con Hitler por lo que, para garantizar el acceso al petróleo iraní, soviéticos y británicos (en el bando contrario a Alemania) invadieron y ocuparon Irán, depusieron a Reza y dieron el mando a su hijo, con la condición de que estuviera de su parte, y así fue.
Tras la guerra, el dictador de la Unión Soviética ("Rusia"), Iósif Stalin, para prevenir que en el futuro, cuando estuviera recuperada económicamente, Alemania invadiera Rusia una tercera vez como ya hizo en las dos guerras mundiales, creó un cinturón de seguridad implantando regímenes comunistas afines a su persona en los países limítrofes con la Unión y en Alemania Oriental. Esto fue malinterpretado por EE.UU., como un afán expansionista de Stalin para difundir el comunismo, quien prometió a estadounidenses y británicos celebrar elecciones libres y democráticas en esos países, pero no lo cumplió, y unido a la incompatibilidad del capitalismo y el comunismo y a la desconfianza mutua entre ambos, todo esto dio lugar al inicio de la Guerra Fría (1945-1991).
Uno de esos países limítrofes con la Unión Soviética era Irán. Stalin movió hilos para asegurar la victoria en las elecciones del Partido Comunista en el Azerbaiyán iraní. Esto fue uno de los primeros puntos de tensión entre soviéticos y estadounidenses; los últimos encendieron las alarmas. ¿Por qué? Porque desde su expansión por la franja central de América del Norte en el siglo XIX, lo que define la política exterior estadounidense, en otras palabras, las relaciones de EE.UU. con otros países, es lo que se llama la Doctrina del Destino Manifiesto, esto es, la creencia en los dirigentes de Estados Unidos de que los estadounidenses son el pueblo elegido por Dios para llevar la civilización y la democracia a todo el mundo (literalmente).
El porqué de esto se explica en las propias raíces de los Estados Unidos. Los estadounidenses de origen británico, alemán, suizo, sueco y neerlandés descienden de cristianos luteranos o protestantes y según el protestantismo, y esta es una diferencia fundamental con el catolicismo, el fiel o la fiel puede interpretar él o ella mismo/a la Biblia según el espíritu que Dios le envía, mientras que los católicos sólo pueden creer en la interpretación de la Biblia que da el sacerdote en misa. Entonces, claro, esto da pie a que dentro del protestantismo surjan múltiples interpretaciones y, por tanto, múltiples ramas, una de esas interpretaciones, pues es el Destino Manifiesto.
Por esto, que Europa Oriental cayera bajo el comunismo no hizo gracia a los estadounidenses y sentían que debían hacer algo para restaurar la democracia en Europa del Este y para que el comunismo no se expandiera a otros países, entre ellos a Irán con lo que había hecho Stalin, por esto, la CIA (la Agencia Central de Inteligencia estadounidense) y su equivalente británico (el MI6, os sonará de las películas de James Bond) apoyaron al hijo de Reza Pahlavi, Mohammad Reza Pahlavi, para que depusiera al jefe de gobierno democrático de Irán, el primer ministro Mohammad Mosaddegh, quien también había nacionalizado el petróleo iraní, en 1953. Claro, que Irán nacionalizase el petróleo tampoco les interesaba a los británicos por lo que he dicho antes. Así que así lo hicieron, británicos y estadounidenses dieron todo el poder a Mohammad Reza Pahlavi. Y diréis, pero entonces los estadounidenses y los británicos fueron unos hipócritas porque una monarquía absoluta es lo contrario de una democracia, entonces no querían extender la democracia. Claro que no, esa fue la excusa, lo hicieron para evitar la nacionalización del petróleo, que este pasara al Estado iraní y los británicos y los estadounidenses se quedaran sin él (Tobalina, 2016).
El Shah Mohammad fue como su padre: por un lado, siguió modernizando el país: las chicas podían llevar minifalda... pero por otro lado, también continuó con la política represiva. Además, a la vez que este intento de modernización, la brecha socioeconómica en Irán era cada vez más grande, había gente muy pobre pasando hambre y gente del entorno del Shah y del gobierno, muy rica. Esta situación de penuria y represión fue lo que encendió la chispa de la revolución, pero el verdadero hartazgo del pueblo iraní con el Shah, fue la fiesta que hizo este en 1971, en la crisis del petróleo, para conmemorar los aproximadamente 2500 años de la fundación del imperio persa Aqueménida por Ciro II el Grande en el siglo VI a.C. A esta celebración acudieron mandatarios de todos los países e ideologías: acudió Tito de Yugoslavia, acudió el presidente de Filipinas, acudieron todos los monarcas del mundo, incluidos los entonces príncipes de España Juan Carlos de Borbón y su esposa Sofía de Grecia, entre otros muchos. Toda la comida que se dio en la celebración fue transportada en varios aviones desde un lujoso catering de París y en ella hubo una pompa y una parafernalia increíbles, los militares se vistieron como soldados del imperio persa aqueménidas inspirándose en los relieves arqueológicos, la celebración tuvo lugar en las ruinas de la ciudad de Persépolis, una de las capitales de dicho imperio, la cual fue destruida por Alejandro Magno en el 330 a.C. Cada personalidad allí presente tuvo a su disposición una tienda propia con comida y cama, en la fiesta, Mohammad comenzó su discurso haciendo una oda a Ciro II: "Shahanshah...(rey de reyes)", dijo, porque Ciro dominó a muchos pueblos (Rubio, 2025).
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| Ruinas de Persépolis, la gran capital del imperio persa aqueménida, incendiada y destruida por Alejandro Magno en el 330 a.C. |
Todo este lujo contrastaba con la situación ya dicha de penuria y pobreza del pueblo. Además, Mohammad, aunque era musulmán y peregrinaba a La Meca, quería hacer más énfasis en el elemento ario de Irán que en el elemento musulmán, cuando, como él, la mayoría de iraníes eran y son musulmanes. Esto también molestaba a la gente del Shah, sí, son una civilización de origen ario... pero no te saltes trece siglos de islam. Todos los grupos opositores al Shah Mohammad Reza Pahlavi: liberales, comunistas incluso, estudiantes y conservadores religiosos comenzaron a reunirse en torno a la figura de Ruhollah Jomeini, un austero chiita iraní exiliado, quien regresó y en 1979 derrocó al Shah mediante una revolución y el respaldo del pueblo que votó mayoritariamente a favor del régimen islámico, mandó al Shah al exilio, y convirtió Irán en una república islámica, en un Estado teocrático, hasta la actualidad.
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| Ruhollah Jomeini, líder de la revolución iraní de 1979 |
Jomeini recortó derechos a las mujeres, quienes a partir de entonces debieron llevar el velo o el chador, otro tipo de velo más largo que el hiyab, bajo pena de muerte, como en el caso más conocido. Recientemente, la muerte de aquella muchacha iraní kurda, Jina Masha Amini, por llevar mal puesto el velo, en 2022, a los 22 años, o la muerte por lapidación acusada por su marido de adulterio, quien quería divorciarse de ella para casarse con una niña de 14 años, -no sé que es más grave si lapidar (matar a pedradas) a tu mujer o practicar la pederastia casándote con una niña de 14 años; de Soraya Manutchehri en 1986, o Mahtob Mahmoody, de padre iraní y de madre estadounidense, quien fue retenida en 1990 por su padre junto con su madre en Irán, ya que su padre era un chiíta radical que primero las engañó diciendo que se quedarían dos semanas para ver a sus padres y luego no las dejó marcharse, o la dibujante Marjane Satrapí, quien se marchó de Irán para vivir libre, vive en Francia y al igual que la madre de Mahtob, contó su historia en la novela gráfica Persépolis, adaptada al cine; ya que desde la proclamación de la república islámica, el país se rige por la sharía (ley islámica, basada en el Corán, el libro sagrado del islam, en la sunna no tanto porque son chiíes). También se decretó la pena de muerte para los homosexuales, se cambió el símbolo de la bandera, del león y el sol, que fusionaba tradiciones arias o preislámicas y que en la dinastía Safávida fue reinterpretado en clave islámica chií, el escudo de Irán pasó a ser esa letra gigante que vemos en la bandera, que en persa quiere decir Alá (Dios). Y resultado de que el imperio aqueménida asimiló al babilónico en la Antigüedad, todavía se rigen por una especie de Ley del Talión (ojo por ojo y diente por diente, tal acto, mismo castigo) adaptada a la sharia, que recuerda al código de leyes del rey babilónico Hammurabi, el cual está en un museo de Irán, ya que dicho código fue el que estableció el mismo castigo para el mismo crimen o delito. Recuerdo el caso en 2009 de una mujer iraní a la que su marido le cegó el ojo con ácido, y después el juez dijo que según la ley, ella tenía derecho a quemarle el ojo también.
Por eso muchas chicas iraníes, solidarizándose con Soraya, con Marjane, con Masha y con otras tantas, se quitan el velo, que es un símbolo de opresión, en señal de protesta y de que no quieren vivir más en un Estado que les dice cómo deben vivir. Como la chica que quemó con su cigarrillo la foto de Jamenei cuando todavía estaba vivo. Y por eso mucha gente, se manifiesta con la bandera anterior, porque quieren que vuelva el shah, en este caso el hijo de Mohammad Reza Pahlavi, para instaurar una monarquía parlamentaria y democrática o al menos una monarquía autoritaria pero laica y con mejoras para el pueblo, en Irán. Por eso gritan: ¡Pahlavi regresará! Porque el régimen iraní es brutal. La paradoja es buena, el régimen que prometió ser mejor que el que estaba ha resultado ser peor y ahora los iraníes quieren la vuelta de la monarquía que ellos mismos, o mejor dicho, sus padres, derrocaron en 1979.
Arriba a la izquierda, la bandera de Persia/Irán durante las dinastías Kayar o Qajar y Pahlavi. Arriba a la derecha, la bandera actual tras el exilio del Shah, establecida en la revolución de 1979.
Como fueron la CIA y el MI6 quienes hicieron al Shah un rey absoluto, muchos de los revolucionarios iraníes de 1979 empezaron a ser antioccidentales y antiestadounidenses, lo que dio lugar al odio entre ambos países a día de hoy. Y como Egipto, Kuwait, Qatar, Baréin, Jordania y Arabia Saudí son aliados de EEUU, también son, por lo tanto, enemigos de Irán, por eso Irán bombardea bases estadounidenses en esos países. Especial es el caso de Arabia Saudí, que es el baluarte del islam suní y quiere ser la potencia de Oriente Próximo, al igual que Irán, pero que, a diferencia de Irán, no es chií, por tanto, ambos se ven mutuamente como herejes del islam. Irán es el baluarte del islam chií, que es minoría, ya que casi todos los musulmanes, el 80% de los musulmanes del mundo, son suníes (Rubio, 2025).
Por otra parte, el nacionalismo, resumidamente, es un principio político que sostiene que el Estado (la unidad política) y la etnia o la etnia con conciencia de nación (la unidad cultural) deben ser uno. En otras palabras, que en una etnia no puede vivir en más de un Estado ni tampoco dentro de un Estado pueden cohabitar varias etnias (Gellner, 2001). Este último es el caso de Irán, lo hemos visto. Así que, como todo nacionalismo, el nacionalismo iraní persigue el objetivo de una etnia, un Estado, por lo que trata de persianizar a las minorías étnicas del país, las cuales, además, suelen ocupar la periferia en contraste con un centro mayoritariamente poblado por persas., para de esta manera lograr un Estado iraní completamente persa, culturalmente homogéneo. La tolerancia o integración de las minorías étnicas varía según los casos, grupos como los azeríes, que suponen un 18% de la población, la minoría más numerosa, están bien integrados y de hecho, Ali Jamenei, el ayatolá (líder chií de Irán) sucesor de Jomeini, el que acaba de matar Donald Trump, era de etnia azerí. Otros como los kurdos son más reprimidos porque han tenido históricamente objetivos independentistas para formar la nación kurda independiente, ya que el pueblo kurdo se encuentra repartido entre Turquía, Irán, Siria, Irak y Armenia. Aunque muchos de estos grupos tienen su propio idioma, la lengua oficial y vehicular es el persa o farsi. Por lo que todos los iraníes hablan persa, aunque no sean todos persas. Esto contribuye más a la imagen errónea de Irán como un país exclusivamente persa en el exterior (Merino, 2024).
¿Por qué Irán odia también a Israel? Tras el Holocausto (exterminio de los judíos) a finales de la Segunda Guerra Mundial, el mundo tomó conciencia de que un acto de crueldad así no podía repetirse y de que, para ello, los judíos debían tener su propio Estado, naciendo así el Estado de Israel en 1948 bajo el amparo de las Naciones Unidas. Tras desmembrar el imperio turco otomano al terminar la I Guerra Mundial, los británicos prometieron tanto a judíos como a palestinos musulmanes su propio Estado en Palestina (y de ahí viene el conflicto palestino-israelí, porque quieren tener los dos su Estado en el mismo territorio). Y claro, por muy chiíes que sean los iraníes y aunque los palestinos sean musulmanes de mayoría suní, pese a las rivalidades entre ambas ramas del islam, los palestinos son también musulmanes al fin y al cabo, así que al gobierno iraní, esto de que haya un Estado judío en medio de una zona de mayoría musulmana (Egipto, musulmán; Líbano musulmán; Jordania musulmana; Siria musulmana...) pues no le gusta. Además, Israel tiene oprimida a la población palestina por el apoyo de EEUU, ya que muchos judíos europeos huyeron de los nazis, se instalaron en Canadá y EEUU, consiguieron hacerse ricos, crear lobbies y muchos de los hijos y nietos de estos, magnates, pues financian a Israel con armamento y demás para que oprima y mate a la población palestina. Por esto, Irán ve a Israel como una extensión del imperialismo estadounidense, y en general, occidental, en Oriente Próximo. Por eso se odian y están en guerra a pesar de que el gobierno iraní tiene población judía en su territorio, y dependiendo del periodo y las circunstancias, la trata mejor o peor.
¿Y por último, por qué quiere Trump acabar con el régimen de Irán? Para impedir que desarrolle su programa nuclear y suponga un peligro para EE.UU., y en general para Occidente, pero sobre todo para EE. UU. (ya sabéis, America First dice, EE. UU. primero, a él los demás le resbalan, por no usar una expresión peor), por eso también quiere expulsar a los iraníes que viven en EEUU. Seamos francos, la doctrina del destino manifiesto decía eso sobre el papel, que las intervenciones de EE.UU. en el exterior eran para propagar la democracia, pero no. Ya hemos visto cómo depone la CIA al shah, y en América Latina, con tal de que no se expandiera el comunismo, durante la guerra fría, EE. UU. fomentó o instauró golpes de Estado en sus países, que no eran democracias, pero tampoco dictaduras comunistas, que eran lo que ellos querían evitar, pero sí eran dictaduras de derechas como la de Augusto Pinochet en Chile. Para ver esto de forma aún más clara, no debemos irnos lejos de Irán, pues en uno de sus países vecinos encontramos el ejemplo: la Unión Soviética o URSS, quiso extender el comunismo por Afganistán en 1979, por lo que, EEUU para evitarlo, no hizo otra cosa que financiar y armar a grupos radicales terroristas islámicos, los talibanes, para que pudieran vencer al ejército soviético. La primera guerra de Afganistán acabó en 1989, pero a EEUU le salió el tiro por la culata, porque como los talibanes son así de radicales, son anticomunistas pero también antioccidentales, por lo que aunque fueron los EE. UU. quienes les financiaron, los talibanes al expulsar a los soviéticos, se volvieron también contra EE. UU. Es decir, EE. UU. decía querer exportar la democracia, pero luego apoyaba económica y militarmente a partidos o grupos no demócratas, -como sigue haciendo Trump-, por lo que el discurso se desmonta solo.
Trump, como todos los presidentes de EE. UU., no lo hace por la población civil de Irán ni por las mujeres iraníes, o si sí ¿Por qué ha matado entonces a niñas de 10 años en una escuela de Irán? Eso de que lo hacen por la democracia ya no se lo cree nadie leído. En Afganistán, también decían lo mismo y el mismo Trump ordenó la retirada de las tropas estadounidenses, dejando de esta manera el control del país otra vez a los talibanes, que oprimen a la población, especialmente, a las mujeres y a las niñas. Trump lo hace por el petróleo; quiere quedarse el petróleo iraní, como quería quedarse el petróleo venezolano, o como quiere quedarse los recursos canadienses, groenlandeses y cubanos. Esto, dicho por él, verás que ya no se esconde. Además, es un misógino, no le importan nada las mujeres. ¿O ya se os ha olvidado ese comentario que hizo en tono jactancioso y machista a otro amigo suyo sobre haberle tocado sus partes a una mujer sin su consentimiento, o el chantaje y las amenazas a la hija de esta que le hizo a la actriz Stormy Daniels (Stephanie Clifford) o más recientemente, sus fotos con una actitud sexual con menores de edad en esa isla de los horrores con Jeffrey Epstein? Pues eso, no le importan las estadounidenses. ¿Por qué le iban a importar las iraníes?
¿Quién apoya a Irán en esta guerra? Los hutíes de Yemen, una minoría chií de ese país, y Hezbolá, una organización chií terrorista libanesa, fundada en 1982, enemiga de Israel y financiada por Irán, al igual que la palestina Hamás, quien busca el establecimiento de un Estado islámico en Palestina y por tanto, también es financiada por Irán y enemiga de Israel, aunque en su caso es suní y se fundó en 1988. En teoría China es un socio comercial de Irán, pero no existe pacto alguno de defensa mutua entre ambos, por lo que China no va a meterse en una guerra ahora que va camino de ser la primera potencia mundial, no se meten en una guerra por instaurar un gobierno comunista en la isla de Taiwán, que es lo que quieren desde 1949, ¿Se van a meter en una guerra para ayudar a Irán sin tener ningún pacto militar ahora que están despegando? No. Y en cuanto a Rusia, pues ya tiene un frente abierto en Ucrania, así que no se va a abrir otro.
Y estas son las claves de los conflictos árabe-iraní, árabe-israelí, irano-israelí y EEUU e Israel contra Irán. Sé que me ha quedado largo, léedlo en varios días o léed sólo las partes en negrita. Un saludo, que disfrutéis (si es que se puede disfrutar hablando de guerras, pero bueno).
REFERENCIAS:
CIA World Factbook -Iran.
Pujol, Ó. (2016).: El origen de los indoeuropeos. El misterioso pueblo que conquistó Europa. Historia National Geographic. nº 148. RBA.
Carvajal, G. "Resuelven el misterio de las lenguas indoeuropeas: tuvieron un origen híbrido hace 8.100 años al sur del Cáucaso" en
La Brújula Verde, Magazine Cultural independiente- Recuperado de:
https://www.labrujulaverde.com/2023/07/resuelven-el-misterio-de-las-lenguas-indoeuropeas-tuvieron-un-origen-híbrido-hace-8100-anos-al-sur-del-caucaso 28 de julio de 2023. Consultado: marzo de 2026.
Ayguadé, Mª. La expansión del islam. De Mahoma a Saladino. Bonalletra Alcompas S.L.2016.
López, A. (2003).: 11 La Historia de los turcos. En Grandes ámbitos culturales de la Historia europea. Universidad Carlos III de Madrid.
Lane Fox, R. Alejandro. Conquistador del mundo. Acantilado. 2007.
Rubio, J. (2026).La Historia de Irán para entender el conflicto de Irán de 2026. Academia Play. YouTube. 15 de enero de 2026. Consultado: marzo de 2026.
Gellner, E. Naciones y nacionalismo. Alianza Editorial. 2001.
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