¡Muy buenas! Soy Rulhistorier y en esta entrada, voy a comentar los fallos, las cosas a aclarar o que son necesarias para entender la película Memorias de una Geisha, del director Rob Marshall, del año 2005, producida por Steven Spielberg y con banda sonora de John Williams, que retrata la vida de una famosa geisha japonesa, Mineko Iwasaki, basándose en la novela de Arthur Golden de 1997 del mismo nombre, la cual fue un best seller y es una adaptación libre, con licencias, de la vida de esta mujer. La novela ha vendido más de 4 millones de copias y se ha traducido a más de 30 idiomas. La película ganó tres premios Oscar: Mejor vestuario, mejor producción y mejor fotografía (de Lys, 2022).
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| Cartel de la película (RTVE Play) |
La historia se inicia en Yoroido, un pueblo a orillas del Mar de Japón, el mar que separa Japón del Asia continental. Ahora voy a hacer un inciso para explicar, brevemente, de dónde vienen los japoneses. Según los estudios científicos, en su mayoría el pueblo japonés desciende del mestizaje de dos grupos étnicos principales: por un lado, de las gentes de la Cultura Jomon, desarrollada en el archipiélago, en su isla principal, en Honshu (la más grande), entre el Pleistoceno, en la Prehistoria, y más o menos el siglo III a.C.
Por otro lado, además de los jomon, el grueso de los japoneses modernos también desciende de llamados Yayoi. Estos vinieron de la península de Corea entre los siglos IV y VI d.C., es decir, los japoneses tienen parcialmente un origen común con los coreanos. Estos yayoi, mezclándose con los habitantes jomon del archipiélago japonés, dieron lugar a la etnia yamato, o dicho de otro modo, a los japoneses étnicos. Digo japoneses étnicos porque el pueblo japonés no es étnicamente homogéneo, pero la inmensa mayoría de sus habitantes pertenecen a la etnia yamato, llamada así por el primer gran periodo histórico de Japón, en el cual, estuvieron gobernados por un clan que se asentó en la zona de Yamato, en la actual prefectura de Nara, y el nombre de la zona y del clan gobernante se acabó extendiendo al de todos sus súbditos. Se cree que los yayoi llegaron a Japón huyendo de los chinos, que estaban construyendo su primer imperio (la dinastía Qin) y sus esferas de influencia (Garrido, 2017; Díaz, 2020; Carvajal, 2024; Hernández, Azúa, 2024; Encyclopaedia of Japan-Toraijin).
Si habéis leído alguna de las entradas que tengo de la China contemporánea, en ellas dije que la mayoría de los chinos, el 92% o así, pertenecen a la etnia Han y que esta debe su nombre a la Dinastía Han, ya que fue esta quien hizo que la cultura china fuera más homogénea. Bueno, pues con los Yamato en Japón ocurre una cosa parecida a la de los Han en China.
Después de este inciso, volviendo al comentario de la película, la acción se sitúa en 1929 (Era Showa) —los japoneses dividen la Historia en eras—. El señor Sakamoto, un pescador de Yoroido, vende a sus dos hijas, Chiyo y Satsu, a una casa de geishas en Gion, en Kyoto, la "capital" cultural de Japón, en donde residen las geishas. Al llegar a la okiya (casa de geishas), Mami, la dueña de la okiya, rechaza a Satsu, que es derivada a un burdel para convertirse en prostituta, y se queda con Chiyo para instruirla como geisha. A las que las mandaban a prostíbulos no era para ejercer la prostitución ya directamente, ejercían la pederastia con ellas, sí, pero hasta los catorce años la chica o la niña no debutaba como prostituta. Esto suena muy crudo, ya lo sé, pero es Historia y ya hablé de la pederastia cuando hablé del mundo clásico, es decir, de los mundos griego y romano antiguos (Fuenmayor, 2016:63). Por cierto, hablaré en la entrada más adelante sobre prostitutas y geishas. Como curiosidad, la verdadera geisha, Mineko Iwasaki, nació después de la II Guerra Mundial, concretamente, en 1949, no en los años 20 como dicen la película y la novela.
Volviendo a la película, al preguntarle su edad, la mujer que hay junto a las dos responde que Chiyo tiene nueve años, que es del año del gallo. El año del gallo se refiere al horóscopo chino, ya que Japón adoptó, y adaptó, muchas cosas de China para formar su cultura, entre ellas el horóscopo, y también de Corea; tanto es así que la historia y la cultura de los tres países no se entienden sin mencionar a los otros dos. Así como Corea, la península de Indochina, Mongolia, Filipinas, Indonesia, Singapur y Japón tampoco se entienden sin China.
Igual de crudo resulta que el padre venda a sus propias hijas, pero es lo que tenía la pobreza a finales de los años 20 en Japón. Por cierto, el pueblo de Chiyo y Satsu aparece lúgubre, con el cielo grisáceo y el mar. Su padre es pecador y es verdad que es de noche, pero otras veces, cuando se representan pueblos pesqueros en...yo qué sé, Italia, Grecia o los propios Estados Unidos en el cine de Hollywood, ya que estamos con una película hollywoodiense, no se nos muestran pueblos pesqueros tan deprimentes, gloomy, como dicen los propios anglosajones (De Lys, 2022). Puede que esto sea una occidentalización de la película, en la que se crea en el espectador la sensación de que la vida de Chiyo y de su hermana era dura y que seguirá siendo así. También puede que juegue un poco con el estereotipo de que los japoneses sólo comen pescado y arroz, lo cual, por descontado, no es así ni lo era a finales de los años 20 y principios de los años 30 (de Lys, 2022).
A Chiyo le lavan los pies porque, por la influencia de China, desde la dinastía Song en China (960-1279; Beja, 2019) como a las niñas nobles chinas se les vendaban y rompían los pies con el objetivo de hacerlos más pequeños porque a partir de esta dinastía se empezaron a considerar eróticos los pies femeninos, porque según la creencia, aunque esto no lo sé seguro, las mujeres que tenían los pies muy grandes tenían también los genitales muy grandes, y también para limitar sus movimientos; aunque a las niñas japonesas no se le vendaban los pies, sí que se empezaron a considerar eróticos los pies de las mujeres también en Japón, por eso a Chiyo le dicen que no debe mostrar los pies desnudos.
Hatsumomo (Gong Li), la geisha de la okiya, es mala, así que para utilizar a Chiyo y que la dueña desprecie a esta última, ya que Hatsumomo sabe que Chiyo es guapa y puede hacerle la competencia cuando crezca, ya que ella será aún más mayor; le dice a la niña para engañarla que desde ahora será su "tutora" y que debe obedecer todo lo que ella le diga si Chiyo quiere encontrarse con su hermana, la cual Hatsumomo sabe donde está, ya que Satsu fue a ver a su hermana Chiyo y Hatsumomo la echó. Aquí el fallo está en que Chiyo le dice: "Hatsumomo-san". La terminación -san en los nombres o apellidos, más en los apellidos, es para mostrar respeto en Japón, pero se usa entre personas del mismo rango social, por lo que Chiyo no pudo haber usado esa terminación. Lo más lógico es que hubiera dicho "Hatsumomo-neesan" ("Hermana mayor Hatsumomo"), al ser Hatsumomo mujer, que es la forma correcta de cómo debe dirigirse una maiko (aprendiz de geisha) a su "Hermana mayor" aunque la odie como en el caso de la película. De hecho, luego a Mameha, cuando esta se convierte en su mentora y en su nueva "hermana mayor", sí que la llama así. Lo que pasa es que por desconocimiento de este matiz, en Occidente se tiende a pensar que los japoneses usan en todos los casos la terminación -san, y no (de Lys, 2022).
Otro ejemplo de esto es la saga Karate Kid, en donde el señor Miyagi (Pat Morita) llama siempre a su alumno, Daniel LaRusso (Ralph Macchio), "Daniel-san", a pesar de que hay una notable diferencia de edad entre los dos, ya que Daniel lo llama señor y son alumno y maestro. O en el capítulo de Los Simpsons donde Homer y la familia van a cenar a un restaurante japonés y Homer come pez globo, y el camarero, mucho más joven que Homer, le llama Homer-san. Si Chiyo llama a Hatsumomo, Hatsumomo-san, está rebajando a toda una geisha consagrada al nivel de una niña de origen humilde en un pueblo de pescadores, no tiene ningún sentido que en la película la llame así, pero bueno, esto es hilar fino y quizá en la versión doblada al japonés la llame de la manera correcta.
Mientras Chiyo crece, aprende a ser una geisha y le da de comer a la anciana, se escucha en la radio la terrible situación que estaba pasando en aquel entonces, en el periodo de entreguerras, Alemania, con un paro (desempleo) muy alto y unas también muy altas indemnizaciones de guerra a pagar a los países aliados que la derrotaron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) (terminó de pagarlas en 2010). También se oyen las intenciones de Japón de invadir Manchuria, la región nordeste de China, pero lo extraño es que dicen que quien da la orden es el ministro del interior, si Manchuria es de China, ¿no debía ser el ministro de asuntos exteriores entonces, o el cargo equivalente que hubiera? Además, el mandamás en política exterior era el emperador, que era quien daba las órdenes militares a los ministros correspondientes. En concreto, el emperador en aquella época era Hirohito, el abuelo del actual.
La hermana de Chiyo trabaja como prostituta en un burdel. En aquella época era habitual que las chicas que trabajaban forzosamente en la prostitución, la cual era ilegal por la influencia cristiana y occidental, pero se hacía (Marín, 2022), perdieran la virginidad entre los 14 y los 16 años, sí, estaríamos hablando de pederastia. Hasta 2023, Japón no incluyó el consentimiento mutuo en su código penal para castigar los delitos contra la libertad sexual y dicha reforma incluyó también la elevación de la edad de consentimiento sexual de los 13 a los 16 años (Noticias y protagonistas, 2023).
El presidente con el que se encuentra Chiyo en el puente en la escena clave de la película, interpretado por Ken Watanabe, se refiere, no al presidente de la nación, del país, que en Japón el jefe del gobierno no se llama presidente, se llama primer ministro, sino a que es el presidente de una compañía, una empresa. A partir de la Era Meiji (1868-1912), que fue la que comenzó a abrir al país al mundo, economía y cultura occidentales, empezaron a haber empresas en Japón, algunas de las cuales se agruparon en grupos llamados zaibatsus. El santuario por el que corre contenta Chiyo, ya que el presidente es la única persona que le ha mostrado cariño y la ha tratado con respeto desde que fue a la okiya (casa de geishas), es el santuario sintoísta Fushimi Inari-taisha de Kioto.
De ahí la acción da un salto hasta 1938, Chiyo tiene 15 años y por la radio se anuncia que Adolf Hitler, el canciller de Alemania desde 1933 y líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, nazi, es aliado de Japón. Resultado de las duras condiciones antes descritas en Alemania, mediante una coalición con otros partidos nacionalistas, conservadores y de derecha, el Partido nazi se hizo con el poder en el país y poco a poco Hitler fue eliminando toda oposición hasta abolir la democracia e instaurar un totalitarismo, es decir, un gobierno dictatorial en el que el poder lo tiene un solo partido.
Por su parte, en Japón tuvo lugar en 1932 el asesinato del entonces primer ministro, Inukai Tsuyoshi, de ideología demócrata liberal, a partir del cual no se abolió la democracia, pero los militares ocuparon el gobierno y cada vez más poder. Japón empezó a influenciarse por las ideas del darwinismo social (creencias de grupos humanos más y menos aptos y de la adaptación o inadaptación de estos), de la necesidad de un espacio vital (un espacio territorial para que los habitantes de Japón sean autosuficientes), del fascismo, del nazismo, del racismo, del supremacismo y del militarismo. Es por esto que, mucho más afines ideológicamente que antes, Alemania, Italia, gobernada por el fascista Benito Mussolini, y Japón, se aliaron formalmente, configurando el eje fascista Roma-Berlín-Tokio.
Por la radio se anuncia el Anschluss, la anexión de Austria a Alemania, ya que los austriacos son genéticamente, lingüísticamente y culturalmente germanos, y el nazismo es una ideología nacionalista alemana extrema. Y el nacionalismo argumenta que cada etnia, debe de tener su Estado, que no puede haber una misma etnia repartida en más de un Estado ni en un Estado puede haber varias etnias (Gellner, 2001), por lo que Hitler, quien además era austriaco, anexionó su tierra natal a Alemania, mediante un referéndum un tanto manipulado, para de esta manera conseguir la unidad casi completa de la etnia alemana, digo casi porque en la región checa de los Sudetes la mayoría de la población era alemana y sin embargo, pertenecía a Checoslovaquia (la República Checa y Eslovaquia eran entonces un único país).
Mameha (Michelle Yeoh) viene y decide convertir a Chiyo (ahora adolescente/adulta, interpretada por Ziyi Zhang) en geisha finalmente, pese a pintar su kimono cuando era niña. Pero ¿qué es una geisha? Mucha gente en Occidente piensa que una geisha es una prostituta japonesa culta y de maneras refinadas. No. Como bien dice Mameha, la palabra geisha en japonés significa artista y las geishas no venden su cuerpo. Las geishas son, por lo tanto, artistas japonesas que son expertas en estilos tradicionales de artes escénicas japonesas como música, danza y canto, y que además estudian para ser buenas conversadoras y anfitrionas en fiestas, celebraciones u otros eventos de todo tipo. Estos eventos pueden ser cumpleaños infantiles, reuniones de negocios entre empresarios o empresarias, fiesta de la primavera del cerezo en flor, ceremonias del té y muchos más. Además, tienen conocimientos de todas las ramas del saber así como hacen bromas para mantener conversaciones serias, más distendidas y sobre temas variados. Lo digo en presente porque esta profesión todavía existe en Japón.
Van vestidas con peinados tradicionales, elaborados y vistosos kimonos y con mucho maquillaje. La tradición de las geishas en Japón existe desde el siglo XVI y al principio eran hombres quienes hacían este trabajo, pero evolucionó y acabaron haciéndolo mujeres. Es decir, una geisha en Japón sería algo parecido a lo que podemos llamar en el mundo hispano una folclórica como Lola Flores o Isabel Pantoja. En la película ponen a cada geisha con un peinado, y esto en realidad era raro, no hay peinados individuales, sino para distinguir a maikos de geishas como tales, aparte del color del kimono interior. La dureza del proceso del peinado y el dolor se reflejan bien, pues incluía cera como fijador y también se representa bien el que tienen que aprender a dormir con sacos de arroz bajo la cabeza para no estropearlos. Por cierto, los kimonos que salen no eran los tradicionales en los años 30 ni en esos años, los diseñaron para la película, unos 250 para todas las actrices y extras, pero bueno, aunque es un fallo como ganó un Oscar al mejor vestuario, no voy yo a aguar la fiesta (de Lys, 2022).
Como Japón fue un país cerrado al exterior durante más o menos dos siglos porque el mandatario de la familia Tokugawa así lo quiso, el interés por las geishas en Occidente llegó una vez se puso fin a esta política aislacionista. ¿Cómo y cuándo fue eso? Al anexionarse Estados Unidos los Estados del norte de México por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848, que puso fin a la guerra entre Estados Unidos y México, Estados Unidos ya tenía costa en los dos océanos que flanquean América, en el Atlántico y en el Pacífico. Es por esto que querían abrir una ruta comercial, en el contexto de una economía ya globalizada, por el Pacífico para importar té, el cual es originario de China, como en su día hizo la Monarquía Hispánica con el galeón de Manila-Acapulco, y por lo tanto, al encontrarse geográficamente entre Estados Unidos y China, Japón, y también Corea, debían abrirse al mundo para poder hacer esta ruta comercial viable.
Así pues, en 1853, el comodoro estadounidense Matthew C. Perry se presentó con una flota en las costas de Japón y les dijo a los shogunes (los gobernantes feudales japoneses) que, o abrían de una vez el país al exterior, sobre todo al comercio, o les metía cañonazos hasta destruir Japón. Como podéis suponer, ante tan irrechazable oferta, finalmente, Japón comenzó desde entonces a abrirse al exterior y a integrarse en la globalización cultural y económica. En fin, el gobierno yankee y su "libertad" (estoy siendo sarcástico claro) (Rodríguez, 2020; Listraní, 2020; de Lys, 2022). Desde entonces, el mundo de las geishas fue para los occidentales muy cerrado, muy interesante, misterioso, prohibido, como narra Chiyo en la película, y relacionado para muchos de ellos con la prostitución de alto standing (de Lys, 2022).
Pero no, como digo, las geishas eran artistas, y como tales, aprendían a bailar, conocimientos generales para conversar de todo, hacer bromas, cantar, tocar instrumentos (Mameha sale tocando el shamisen, esta guitarra japonesa de tres cuerdas, por ejemplo, en el debut de Chiyo). Como Chiyo finalmente va a convertirse en geisha, se convierte en rival de Hatsumomo, por eso esta última empieza a acosarla y a ir a los mismos eventos. Para evitarlo, Mameha lleva a Chiyo a un combate de sumo, donde están el querido presidente de Chiyo y el socio de este, Nobu. Ahí en el combate, el luchador de sumo que se ve es un auténtico exluchador de sumo retirado: Mainoumi Shuhei, que alcanzó el rango de Komosubi (campeón máximo), se retiró en noviembre de 1999 y actualmente es presentador de sumo entre otras cosas (de Lys, 2022).
En la película, Mameha es quien le explica a Chiyo, ya Sayuri, quién es el doctor cangrejo y el porqué de ese apodo, pero en la novela, es la propia Sayuri quien se lo pone por forma de caminar de este (Golden, 2005). El mizuage, pérdida de la virginidad de la maiko (aprendiz de geisha) por el mejor postor de entre los danna (patrocinadores ricos de geishas), puede caer en contradicción con lo dicho sobre las geishas de que no son prostitutas. Parece ser, por grabados y demás, que esto sí se hacía, es decir, el que algún hombre que iba a patrocinar a la maiko cuando fuera geisha, tenía, por decirlo así sin una alusión machista justificativa de tal acto por mi parte, el "privilegio" de desvirgar a la chica. Las maikos podían ser desvirgadas siendo prácticamente niñas, pues, ya digo, hasta 2023 la edad mínima de consentimiento sexual en Japón estaba en 13 años. De hecho, en la novela, Sayuri tiene 15 años cuando el doctor cangrejo la desvirga y además se describe el proceso de manera más gráfica (Golden, 2005), de hecho, agradezco que la película haya omitido todo esto. El ritual del mizuage se hacía todavía en los años 30, la época de la película, pero a finales de los 50, sobre todo con la entrada en vigor de la Ley contra la prostitución de 1958, dejó de hacerse. Mameha llama cueva a la vagina porque en Japón, hablar de los genitales femeninos o nombrarlos es tabú. (Salvo si es estrictamente necesario hacerlo, en una visita ginecológica y eso, sí se puede hablar lógicamente). Actualmente, lo que marca el paso de maiko a geisha como tal es el cambio del color del cuello del kimono y del kimono interior (Erikae), del rojo de la maiko al blanco de la geisha para simbolizar su madurez artística (Laura, 2011).
Esto, la escena en la que el barón le pide a Sayuri que se pruebe un kimono delante de él, la otra en la que Sayuri para espantar a Nobu intenta que la vea yaciendo con un soldado estadounidense y el que Calabaza se deje usar por los estadounidenses, puede confundirnos a lo largo de la película, pues al principio como digo, Mameha dice lo contrario, ¿Eran o son las geishas prostitutas o no? Las geishas tenían y tienen prohibido recibir dinero a cambio de sexo, lo que no quiere decir que algunas desde el siglo XVI hasta la actualidad no lo hayan hecho por voluntad propia (de Lys, 2022), extorsión de la mafia (yakuza) o vete tú a saber. Ser amante de una mujer u hombre poderoso/a o casado/a no es raro, no es una cosa exclusiva de Japón ni de las geishas, lo hace gran cantidad de gente en todos los países del mundo. Para la cultura japonesa geisha y prostitución van separadas, antes con el mizuage, ese era el único momento de prostitución de la geisha en toda su vida, pero es que la pérdida de la virginidad ha simbolizado el paso de niña a mujer durante muchos siglos, no sólo en la sociedad japonesa, sino en todas las sociedades del mundo, en el caso de ellas, junto a la menarquía (primera menstruación), y dicho sea de paso, también en el varón. Por lo que aunque parezca una contradicción, no es raro, el mizuage era el único momento en que la geisha se prostituía, pero era sobre todo su paso a la adultez, a partir de su desvirgación era considerada una mujer adulta. Pero aún así, las geishas no eran prostitutas. ¿Por un perro que maté me van a llamar mataperros?
Esta nítida separación entre geisha (repito, artista, folclórica) y oiran (prostituta) no se refleja bien del todo en la película, por las escenas que he dicho, aunque también es verdad que conforme avanzaba la II Guerra Mundial y Japón se empobrecía por orientar toda su industria hacia la guerra, muchas geishas tuvieron que optar por prostituirse para sobrevivir u otras optaron directamente después de la guerra con la ocupación estadounidense por voluntad propia, como Calabaza en la película, por convertirse en prostitutas. Ni tampoco se ve bien reflejada esta separación en la novela. En Japón, la profesión de geisha ha sido siempre muy respetada y lo sigue siendo. Lo que tampoco quita que seguro que ha habido guarros o salidos que se han propasado con las muchachas y han querido otro tipo de favores o servicios. Y esto no es una generalización de todos los varones japoneses, pero siempre hay alguno que...
Durante la Era Edo (1603-1868), la era anterior a la Meiji, el gobierno de los shogun (los señores feudales) creó un barrio de prostitutas, ya que la prostitución era legal (con un permiso para ejercerla eso sí), pero el de prostituta ya era un trabajo diferenciado del de geisha, pero Arthur Golden, el autor de la novela, quien sólo estuvo semanas entrevistando, y en Nueva York, ni siquiera en Japón, a la verdadera geisha en la que se basa, por lo que dice en el libro (Golden, 2005: p.3.) no tiene muy clara, o no la tenía cuando entrevistó a la geisha y escribió la novela, la diferencia entre prostituta y geisha.
En varias escenas se habla del agua de las personas y una de las escenas en las que Sayuri aparece desnuda es en la del onsen (termas) con Calabaza, el presidente, Nobu y los estadounidenses, es decir, metidos en agua. El agua, en la novela y en la película, es una metáfora de la libido (el deseo sexual de Sayuri o de las personas aludidas). En la novela, aparte del mizuage de Sayuri, hay descripciones pensadas para excitar a los lectores masculinos heterosexuales o a las mujeres lesbianas y que se imaginen a sí mismos/as acariciando y usando el cuerpo de una geisha, el cual, repito, por enésima vez, no está disponible para eso (de Lys, 2022).
Los zapatos de plataforma grandes que lleva Sayuri durante su gran baile los llevaban las orian (prostitutas), no las geishas, ya que está interpretando a una orian (prostituta) que pierde a su amado. Además, el gran baile de Sayuri está como improvisado, con ella moviéndose de manera descontrolada por el escenario y con los shamisen sonando a un ritmo alto, cuando en realidad las actuaciones de las geishas son más coreografiadas, más pausadas, suaves y elegantes, e incluso se mueven en los círculos teatrales japoneses tales como el Kabuki. Este baile existe en un kabuki de verdad y más o menos las geishas de verdad lo hacen como Ziyi Zhang ahí.
Por cierto, la elección del nombre de Sayuri para Chiyo una vez culmina su transformación en geisha es una mala elección. Las geishas, como artistas de alto estatus que eran, adoptaban un nombre acorde con su formación, a qué habían estudiado, a quién era su maestra o "hermana mayor", acorde también con para qué okiya o casa trabajaban. Sayuri suena exótico y melífluo para nuestros oídos occidentales, pero en Japón es un nombre del montón, como José o Pedro para nosotros. Sayuri es un nombre que no está relacionado con el mundo de las geishas. De nuevo, no es un reflejo de la sociedad nipona (japonesa) real (de Lys, 2022), pero bueno, en la novela ese es el nombre que recibe, y como la película se basa en la novela, pues, ese le ponen.
Cuando Sayuri habla a solas con el presidente, este le dice que combatió junto a su socio, Nobu, en Manchuria, ya que finalmente Japón anexionó esta región de China en 1931. La relación entre Nobu y el presidente, es presentada al estilo de la relación entre los samuráis y sus shogun, una relación de devoción, similar también a la de los amos y los esclavos en los pueblos iberos en la península a la que dan su nombre en la Antigüedad, en la que uno daría la vida por el otro, vamos que sólo le falta hacerse el seppuku o harakiri ahí mismo y matarse abriéndose y sacándose los intestinos ahí delante de todos (de Lys, 2022).
Más tarde, la acción se traslada al final de la Segunda Guerra Mundial, en la que Japón participó tras la invasión nazi alemana de la URSS en verano de 1941 en la conocida como Operación Barbarroja. Sayuri, convertida en lavandera en un pueblo remoto para sobrevivir y añorando su vida pasada, habla de noticias de muerte, derrota y vergüenza. Se refiere a la derrota de su país, Japón, en la guerra ante el bloque aliado (China, la URSS, Estados Unidos, Francia y Reino Unido). También habla de rumores de ciudades que se evaporaban entre nubes de humo, se refiere a la caída de las dos primeras bombas atómicas de la Historia, por parte de la aviación estadounidense, sobre las poblaciones japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945 respectivamente, lo que, como pretendían los Estados Unidos, forzó la rendición de Japón, que se rindió el 15 de agosto, finalizando así la contienda. Los bombardeos causaron millones de muertos y dejaron a muchas personas contaminadas por radiación y desarrollando enfermedades en potencia como cánceres, además de dejar las dos ciudades inservibles, claro está.
Tras la guerra, Japón fue gobernado provisionalmente por los estadounidenses con el general Douglas MacArthur a la cabeza. Para que Nobu deje de interesarse en ella, Sayuri seduce en el onsen (baño termal) a un soldado estadounidense para que tenga sexo con ella, Nobu la pille, la tome por promiscua y deje de tener interés en ella. En la novela, Sayuri seduce al consejero del ministro de Hacienda japonés para llamar la atención del presidente, no a alguien estadounidense. Esto lo hacen para que un estadounidense se lleve a la chica más deseada de la película, a la protagonista, un síntoma más de occidentalización y de la tendencia del triunfalismo estadounidense en las películas de Hollywood. Esta dominación estadounidense cambió parcialmente la cultura japonesa, por ejemplo, el maquillaje de las geishas.
Respecto a esto, vemos a las geishas maquilladas de manera como lo hacen las mujeres modernas, sobre todo al principio de la película. Una geisha de los años 30 rara vez se hubiera pintado los dos labios por completo, o se pintaba sólo el superior, o sólo el inferior, o sólo el centro de ambos. La moda de pintarse los labios por completo entre las mujeres se introdujo en Japón ya en los años 40 y 50 a consecuencia de dicha dominación, que hizo que la cultura occidental influyese aún más en el país (de Lys, 2022), y más si tenemos en cuenta que al acabar la segunda guerra mundial se inició la guerra fría entre los sistemas comunista y capitalista, y Japón era geográficamente un país vecino de la URSS, por lo que tanto a japoneses como a estadounidenses les interesaba que Japón adquiriera aún más la cultura estadounidense, occidental, y por ende capitalista, para contrarrestar la posible expansión del comunismo. Ver geishas de esa época con los labios pintados enteros es chocante a ojos de japoneses. Además, en occidente se piensa que todas las geishas se pintan la cara de blanco. Sí y no. Las que se pintan la cara de blanco habitualmente son las maiko (las aprendices), mientras que las geishas como tales ya sólo se la pintan en eventos especiales y sobre todo si estos acontecen de noche, pero la mayor parte del tiempo van con maquillaje normal y ya está.
La película enseña la importancia del kimono dependiendo del contexto, la celebración y que, como digo, el cuello del kimono interior indica el estatus (maiko/geisha completa), eso sí está bien. Pero se nos presenta a lo largo de la película el mundo de las geishas como un mundo de celos, conspiraciones y traiciones, en escenas como la manipulación de Hatsumomo a Chiyo (Sayuri) primero y después a Calabaza, el enfrentamiento entre Hatsumomo y Chiyo desde que esta última llega a la okiya debido a su belleza y al color de sus ojos azul grisáceo por verla como competencia en potencia, esa escena posterior en la que ambas de pelean en privado después del debut de Sayuri como geisha con Hatsumomo diciéndole, te voy a destruir, el rencor mutuo, pues Hatsumomo perjudicó (iba a decir otra cosa que empieza por p también) a Chiyo engañándola para que pintara el kimono de Mameha y después culpándola sólo a ella o chantajeándola con dejarla ver a su hermana Satsu, culpándola de robar otra vez al meterle cosas en el kimono que en realidad eran de ella, la escena del incendio del pañuelo del presidente que desemboca en la quema de la okiya por parte de Hatsumomo y provoca su expulsión o la traición de Calabaza a Sayuri al traer al presidente para que la vea teniendo sexo con el estadounidense en lugar de a Nobu.
Se representa como un mundo altamente competitivo, incluso entre geishas de la misma casa (como si compañeros/as de una misma empresa compitieran por quién llega más alto o quién es más famosa, algo que a veces ocurre, pero bueno, se supone que no deben, aunque la verdad es que el propio sistema capitalista también incita a ello). Tanto el libro como la película dan la imagen de una comunidad muy tóxica y llena de gente hipócrita (de falsedad): Calabaza le dice a Sayuri que no le guarda rencor por no haber sido ella la heredera de la okiya, como estaba previsto, y que Hatsumomo no la ha vuelto cruel, pero luego le hace la jugada, lo que demuestra que sus palabras no eran verdad (de Lys, 2022).
Al terminar la película, para su sorpresa, pues Sayuri creía que su danna iba a ser Nobu, finalmente, ve que quien la espera es su amado presidente. El danna de las geishas era tres cosas a la vez: su patrocinador (era un hombre rico que mantenía sus gastos, su manutención y su alojamiento), su benefactor, y si se desarrollaban sentimientos, su amante. Sayuri dice que las geishas son medio esposas y que en esa época no podían aspirar a más y debían conformarse con eso, con ser las amantes. En la época en la que se ambienta la película, las geishas no podían seguir con su carrera sin un danna que las mantuviera, pero lo cierto es que desde aquellos años, su situación en la actualidad ha cambiado bastante. Hoy en día, las geishas son económicamente independientes y no es necesario que tengan un danna para ser mantenidas, aunque pueden tenerlo con otros fines (posible pareja, promotor) no pueden casarse mientras trabajan como tales, pero si encuentran pareja sí pueden dejar de ser geishas, casarse y tener hijos (si quieren) e incluso algunas geishas de la capital, Tokio, sí que pueden seguir siéndolo mientras están casadas e incluso pueden trabajar unos meses de su embarazo hasta cogerse la baja por maternidad.
Algunos han querido interpretar lo que le dice el presidente al confesarle que él es el culpable de su ascenso y de su éxito (recordad que al principio de la película ella dice, "no nací para ser geisha") y que la ha estado esperando desde el primer momento en que la vio en el puente en 1932 cuando ella era una niña de nueve años, en clave pederástica porque le dice que al ver que su amigo y socio Nobu también tenía sentimientos amorosos hacia ella pues decidió apartarse (Usero, Acción-cine-series, 2021), la cual es una opinión legítima, pero no la comparto, también se puede entender que el presidente no tenía esos sentimientos hacia ella cuando la conoció cuando era una niña, pero sí cariño por ella y por eso quiso ayudarla a convertirse en geisha y más tarde cuando la volvió a ver, no con 15 años sino siendo ella ya una mujer adulta, sí los desarrolló.
Este diálogo final también desmonta lo que dice Miguel de Lys al inicio de su vídeo de la mentalidad de tiburón propia de Estados Unidos y del sistema capitalista de "quien no asciende es porque no quiere, si quieres puedes" que según él refleja el argumento de la película al ser una producción hollywoodiense (de Lys, 2022) ...Precisamente esto demuestra que no, a veces sí, pero a veces aunque quieras ascender, en este sistema y en esta vida, o tienes dinero, influencias y "padrinos" o no te "bautizas". Aunque desde que se encuentra con él en el puente, Chiyo quiere ser geisha, es justo gracias a que el presidente se convierte en su "padrino" que él contacta con Mameha para que la forme como geisha, si no, Chiyo hubiese seguido siendo una doña nadie (dicho lo de doña nadie sin insultar, que yo también soy uno), una persona común.
En cuanto a las polémicas en torno al libro y a la película, una de ellas era que se dijo que la actriz que interpreta a Sayuri, Ziyi Zhang, no hacía bien las cosas de geisha. En parte la película va de que esta mujer aprende a ser una geisha y cuando alguien está aprendiendo algo, es normal que no lo haga todo bien. Además, Mameha se lo dice en la película: "lo que otras tardan años en aprender, tú vas a tener que aprenderlo en meses", lo cual me parece poco realista también, pero claro, las películas biográficas, como esta, por narices tienen que condensar. Una crítica muy tonta fue que si la película se ambienta en Japón, ¿por qué se grabó en inglés...? Se ambienta en Japón, pero es una producción estadounidense.
Una gran polémica de esta película, y me acuerdo de oírlo en las noticias en aquel año, fue que tanto en Japón como en la República Popular China, país este último en donde se prohibió la película, sentó mal que se escogiese a actrices de origen chino: Ziyi Zhang es Sayuri, Michelle Yeoh es Mameha, Tsai Chin es Tía y Gong Li es Hatsumomo; para interpretar a japonesas y a algo de la cultura japonesa. Los productores adujeron que, por un lado, algunas actrices japonesas rechazaron el papel porque temieron no dar la talla al interpretar a una geisha, lo cual refleja el respeto a la profesión que ya he dicho, y también que otras actrices japonesas que se presentaron a la audición lo hicieron peor que las actrices chinas finalmente seleccionadas. Y que no se presentaron tantas actrices japonesas al casting como pensaban que se iban a presentar. Así que tenían dos opciones: o usar actrices orientales aunque no fueran japonesas, para que dieran el pego al tener los ojos rasgados y el tono de piel blanquecino, o usar actrices occidentales, lo que hubiera desentonado más aún. Es decir, una polémica tan absurda como la anterior. La polémica por parte de Japón vino porque las mujeres chinas no conocen la cultura japonesa por mucho que esta última esté influenciada por la china. De hecho, las actrices que hacían de geishas tuvieron que entrenarse con geishas de verdad y ver eventos japoneses como ceremonias del té para copiar sus movimientos y hacer bien su papel, y los japoneses pensaron que resultaba una grave ofensa hacia Japón que actrices chinas hicieran de japonesas, que esto reforzaba el falso tópico de que todos los asiáticos orientales son iguales y que actrices japonesas, lógicamente, hubieran representado mejor a las geishas al ser de su cultura y estar más familiarizadas con ellas.
No obstante, la mayor polémica fue la visión deformada y sexualizada que presenta la película de las geishas en algunas escenas como objeto de consumo (sólo con hablar así de personas, como son las mujeres geishas, ya me siento mal) (de Lys, 2022). En parte de aquí deriva la polémica que hay con el casting de la película en China, ya que mucha gente china sigue confundiendo, al igual que muchos occidentales, la figura de geisha con la de prostituta. El segundo carácter japonés (kanji) para geiko (la forma de llamar a las geishas en la zona de Kioto), ko significa niña, pero puede entenderse como prostituta. Esto es debido a lo dicho de que la edad de consentimiento sexual en Japón estaba en los 13 años y las prostitutas debutaban a los 14 años, y a que, durante la ocupación japonesa de China en la II Guerra Mundial, muchas mujeres y adolescentes fueron violadas, también algunas niñas, o convertidas en prostitutas en lo que se llamó "mujeres de confort o de consuelo", por lo que la ambigua traducción de ese kanji japonés por parte de los chinos les trae a estos últimos muy malos recuerdos, ya que como la película no establece una línea clara entre prostituta y geisha en algunas escenas pese a que en la narración aparentemente Mameha sí las diferencia, en China se vió como una afrenta que actrices chinas interpretaran papeles de japonesas, pero además de japonesas que se prostituían, lo cual era como evocar esos tiempos en que la mujer china era inferior y mero pedazo de carne para la satisfacción sexual de sus soldados según la mentalidad racista japonesa durante la ocupación (Fuenmayor, 2016:146).
Pero también causó polémica que Arthur Golden entrevistara a Mineko Iwasaki, la verdadera geisha, y reveló su nombre —por eso no pasa ya nada porque yo lo ponga—, cuando habían pactado confidencialidad total. A causa de la pérdida de anonimato, Iwasaki perdió amigos, recibió críticas e incluso amenazas de muerte por deshonrar la profesión, ya que se supone que las geishas tratan con máxima confidencialidad a sus clientes. Mineko tuvo que aclarar además que ella nunca vendió o subastó su virginidad al mejor postor y que esto, para los años en los que ella era adolescente, pues nació en 1949, nunca pasó, al menos en el círculo de geishas en el que ella se movía. Iwasaki también criticó este enfoque de las geishas como prostitutas de alto standing que da la novela. Ella y Golden fueron a juicio en el año 2003, resultando en un acuerdo judicial por una cantidad económica confidencial.
Para corregir el deshonor, Iwasaki publicó su propia versión de los hechos en una autobiografía en 2003, que citaré al final de la entrada. Este libro vendió más de medio millón de copias, lo cual está muy pero que muy bien, pero no llegó al nivel de difusión de la novela de Golden, por lo que es difícil así que se borre la imagen creada por el autor y por esta película de ella y de las geishas en general. Seguramente por eso se llama también Chiyo/Sayuri en la película, porque si Iwasaki ya había demandado a Arthur Golden por revelar su nombre, Rob Marshall tampoco querría enfrentarse a otra demanda de ella.
Pese a todo esto, la película y la novela de Golden, nos sirven para entretenernos, por supuesto, también para acercarnos a uno de los aspectos más misteriosos y desconocidos de la cultura japonesa, como es el mundo de las geishas, y sin duda, para muestra esta entrada, nos despierta curiosidad por el mismo y para conocer el Japón de la II Guerra Mundial y los años posteriores bajo la ocupación estadounidense. A diferencia de Miguel de Lys, para quien de no ser por la novela de Golden, por la película, o por sus patreons que le pidieron que la analizara en su canal, la imagen de una geisha seguiría siendo prostitutas japonesas de alto standing que se maquillan la cara de blanco, lo cierto es que, en mi opinión la película no despeja la duda, no deja del todo claro, que las geishas a partir de cierto momento no eran (ni son) prostitutas, pues aunque Mameha lo dice, luego en el baño público le aconseja a Chiyo/Sayuri que deje entrever su muñeca a los hombres de manera erótica, y esto, junto con la escena con el soldado americano porque se lo pide Nobu, la promiscuidad de Hatsumomo o la conversión de Calabaza prácticamente en prostituta, contradice tales palabras de que las geishas no venden su cuerpo.
De todas las veces que he visto la película, la primera vez que la vi, pusieron a continuación un documental, que yo no lo vi porque si no me hubiera acostado muy tarde pero mi madre sí, La vida secreta de las geishas, que sí aclara qué son exactamente, salen verdaderas geishas hablando de la historia de su oficio y del mismo, y se dice que no eran prostitutas, sino que su profesión era, y es, entretener en espectáculos o eventos. Pero esta vez, que la he vuelto a ver para traeros el comentario o el análisis cultural/histórico, ha sido la que más me ha emocionado. Esto podría deberse a que la he visto solo, en silencio, y a que, con respecto a la primera vez que la vi, cuando era adolescente, ahora sé más sobre la cultura japonesa. En mi opinión, la película Memorias de una geisha refleja algunos aspectos reales de la vida de estas artistas japonesas, pero le deja al espectador la sensación de que eran prostitutas, o de que en ocasiones se prostituían, de que eran un medio camino entre prostitutas y artistas, y, repito, ni era ni es así (Fuenmayor, 2016:144)
Aunque en general es una gran película, tiene tres Oscar y es una de mis películas favoritas, tampoco la consideraría un peliculón o de culto. Nada más por mi parte, muchas gracias a todos por leerme. Compartid la entrada con quien sepáis que le gusta la película, la cultura japonesa o la Historia. Adiós.
REFERENCIAS:
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Beja, F. B. (2019). Historia mínima de China (F. B. Beja, Ed.). El Colegio de México.
Carvajal, G. (2024, octubre 15). Análisis de ADN revelan el origen de los japoneses. La Brújula Verde. https://www.labrujulaverde.com/2024/10/análisis-de-ADN-revelan-el-origen-de-los-japoneses Consultado: febrero de 2026.
De Lys, M. [@MigueldeLys]. (29 de abril de 2022). ANÁLISIS HISTÓRICO de MEMORIAS DE UNA GEISHA 🎥⚔️ | ERRORES y POLÉMICA EN TORNO A LA PELÍCULA. Youtube. Recuperado 4 de mayo de 2026, de https://www.youtube.com/watch?v=G-h9XD4TLuA
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Fuenmayor, A. C. (2016). Mujeres y geishas en Japón. Relectura de la cinematografía norteamericana sobre la geisha en el último siglo, [Universidad de Salamanca]. https://hdl.handle.net/10366/133070 Consultado: febrero/mayo 2026.
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PARA SABER MÁS:
Iwasaki, M. & Rande Brown, G. (2006). Vida de una geisha. La verdadera historia. Editorial Adultos antiguo.
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